La metalmecánica IMPSA, que viene de cerrar su primer año en manos privadas con las cuentas en orden y habiendo reestructurado casi la totalidad de su deuda, ahora se enfocó en poder reactivar proyectos energéticos clave en Venezuela y en paralelo cobrarle la histórica deuda que supera los 300 millones de dólares.
Para eso ya inició negociaciones con Estados Unidos para conseguir los avales que necesita.
El nuevo escenario político y económico de Venezuela, que se desató con la detención de Nicolás Maduro, abrió para IMPSA una instancia para retomar acuerdos y reactivar proyectos energéticos e hidroeléctricos.
Los directivos de la metalmecánica mendocina tienen claro que la reconstrucción de Venezuela va requerir un consenso entre los distintos actores que forman parte del proceso de transición y del futuro institucional venezolano.
Y que sectores críticos como la salud, el acceso al agua potable, la infraestructura, la educación y la reactivación industrial dependen de manera directa y estructural de la disponibilidad de energía eléctrica. "Sin energía, no hay recuperación posible", resaltan.
Eso explica que hayan puesto la mira en dos proyectos hidroeléctricos estratégicos para el país: Macagua y Tocoma. "Son activos de infraestructura crítica que fueron interrumpidos y abandonados como consecuencia de la falta de inversión, planificación y visión de largo plazo, quedando muy por debajo de su potencial operativo", aportan.
La reactivación progresiva de esos proyectos permitiría generar un efecto inmediato en el sistema enegético venezolano: garantizar el suministro de agua potable, reactivar el sistema de salud, facilitar la recuperación del aparato productivo y constituir un insumo crítico para el desarrollo de la industria petrolera y energética en su conjunto.
Negocian para cobrar una histórica deuda a Venezuela
La histórica deuda que mantiene Venezuela con IMPSA por obras y proyectos que quedaron frustrados ronda los 300 millones de dólares y en la conducción de la metalmecánica entienden que este momento para retomar ese cobro.
Para eso ya iniciaron negociaciones en Estados Unidos porque la empresa mendocina -que quedó en manos de un fondo de inversión estadounidense- necesita la autorización de la Office of Foreign Assets Control (OFAC), el organismo del Departamento del Tesoro de ese país que regula las operaciones financieras con países sancionados, como es el caso venezolano.
Con la meta de avanzar con ese cobro y otros tantos proyectos los directivos ya mantuvieron reuniones con Casa Blanca y en Washington y en el corto plazo se darían otros encuentros.
El potencia de IMPSA para generar energía en Venezuela
Ante la crisis económica de Venezuela, desde IMPSA sacaron a relucir el potencial que tiene la empresa para contribuir al sistema energético de ese país.
Según marcaron IMPSA tiene capacidad para aportar hasta 2.500 MW de generación en un horizonte de cinco años, de los cuales 500 MW podrían incorporarse al sistema en un plazo aproximado de 18 meses, mediante la reactivación y modernización de activos existentes. Este enfoque permite acelerar resultados con menor inversión marginal y mayor eficiencia operativa.
Es claro que en este contexto la metalmecánica IMPSA no se limita sólo a la ejecución de obras aisladas, sino a sentar las bases de un nuevo servicio público eléctrico: moderno, confiable, económicamente sostenible y socialmente accesible, alineado con estándares internacionales y con esquemas de financiamiento.





