El calor intenso fue, sin dudas, el gran protagonista del Carrusel 2020. Las altas temperaturas, que promediaban los 28º durante la mañana del sábado, hicieron que muchos funcionarios buscaran refugiarse en el interior del palco oficial al resguardo de la sombra del toldo dispuesto.
Incluso, muchos intendentes decidieron esperar al paso de su carro departamental para acompañar a su reina y la corte durante el saludo al gobernador, Rodolfo Suarez, y luego abandonaron los actos vendimiales.
Quienes sí mostró una importante presencia fue la militancia radical que se ubicó frente a las autoridades con banderas, remeras y carteles.
Se animó a la bota
En su primer Vendimia como gobernador, Suarez se animó al desafío de la bota, costumbre que requiere de una suerte de destreza para manipularla sin mancharse ni volcar su contenido. El mandatario salió airoso, al igual que su sobrino e intendente de Capital, Ulpiano Suarez.
La corrida de Félix
Ante la gran concurrencia de autoridades y dirigentes de diferentes sectores, los actos vendimiales también representan una gran oportunidad para plantear discusiones políticos y algún que otro plan a futuro.
El intendente de San Rafael, Emir Félix, fue uno de los que se encontraba entretenido en una conversación cuando advirtió que el carro con su reina departamental ya se encontraba llegando al palco.
El jefe comunal tuvo que apurar el paso para alcanzar a acompañar a su soberana en los saludos oficiales.
Comprometido con la paternidad
El intendente de Luján, Sebastián Bragagnolo, estuvo acompañado de su esposa Victoria y su pequeña hija Pilar. El lujanino aprovechó el paso de los carros para darle la mamadera a la niña.
Camisas y chupallas
Los looks elegidos por los políticos y empresarios que estaban apostados en el palco fueron un poco más descontracturados este año debido al calor.
Tras finalizar el Desayuno de la Coviar, varias autoridades decidieron despojarse de los sacos y quedarse en camisa, que culminaron con sus mangas arremangadas hasta el antebrazo. Del sol se protegieron con chupallas que les fueron regalados como souvenirs.
Las mujeres decidieron optar por capelinas y no faltó quien apeló al entrañable abanico para intentar aliviar el agobio.
