Los legisladores peronistas, Anabel Fernández Sagasti y Adolfo Bermejo, mantuvieron este martes un encuentro con trabajadores del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) en donde analizaron las consecuencias de la degradación del organismo y de los servicios que se verán afectados con la reestructuración.
Fernández Sagasti y Bermejo se reunieron con trabajadores del INV por los cambios en el ente
Los legisladores peronistas analizaron las consecuencias del recorte en el INV: "Vamos a perder mercados", advirtieron

El diputado Adolfo Bermejo junto a la senadora Anabel Fernández Sagasti se reunieron con trabajadores del INV.
"Con la senadora Anabel Fernández Sagasti escuchamos a representantes del INV. La decisión del gobierno de degradar su funcionamiento afectará la genuinidad y trazabilidad del Vino Argentino, y del mendocino especialmente. Este supuesto ahorro nos saldrá muy caro cuando perdamos mercados", evaluó Bermejo, actual diputado nacional.
“Hablamos sobre la preocupación que hay por sus puestos de trabajo y también respecto al destino del vino argentino. El INV es reconocido mundialmente y su certificación es indispensable”, expresó por su parte la senadora Fernández Sagasti.
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Al tiempo que Bermejo añadió: “La preocupación es grande, la provincia de Mendoza debería estar preocupada porque es un tema que afecta a la producción de la provincia. Prácticamente se elimina un organismo que es muy importante en cuanto al seguimiento de la elaboración del vino”.
Los referentes del peronismo en Mendoza le achacaron al gobernador Alfredo Cornejo que no haya reaccionado al ser el vino la industria madre de la provincia.
La motosierra sobre el INV
La semana pasada el Ministerio de Desregulación anunció una batería de cambios sobre organismos nacionales como el INV, el Instituto de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Instituto de Tecnología Industrial (INTI), Vialidad Nacional, entre otros.
En el caso concreto de INV, pasó a ser una entidad autárquica a una unidad organizativa de la Secretaría de Agricultura.
Entre los cambios perderá la potestad de controlar los estándares de la bebida nacional y se abre la puerta a que la fiscalización la hagan los privados.
Hay más de 400 empleados en todo el país que viven momentos de angustia frente a su futuro laboral.