La Justicia frenó parcialmente a Javier Milei y empoderó a dos de sus rivales: el peronismo y los sindicatos. Al mismo tiempo, la Ley Ómnibus comenzó a discutirse en Diputados, se postergó lo que parecía un triunfo de LLA en Senadores -con la Boleta Única- y entró al Congreso el DNU, aunque todavía no se conformó la comisión que lo va a tratar. En esa maraña de desafíos para el Presidente hay políticos e intereses mendocinos en el medio: para quién juegan, sus objetivos y qué harán en este enero que podría transformar la Argentina.
Cómo juegan los mendocinos en la ola de denuncias y rosca por los proyectos de Milei
"Mi recomendación es que los ministros que vayan a exponer no lo hagan por zoom. Que se sienten en el Congreso de cara a las bancas. Es de las cosas más importantes que van a pasar por estos días y tienen que estar ahí explicando el proyecto". Del otro lado del consejo estaba Martín Menem, el presidente de la Cámara de Diputados, dos días atrás, cuentan.
Estaba armando las visitas de los referentes del Ejecutivo a las comisiones y una de las posibilidades era que lo hicieran por videoconferencia, en lugar de ir a sentarse cara a cara, al menos algunos de ellos; probablemente los de áreas no tan sensibles. La idea no prosperó o prosperó a medias: son muy pocos los que a estas alturas no tienen confirmado que deberán ir -sí o sí- este martes y miércoles a discutir la Ley Ómnibus contra la Cámara Baja.
Ahí Mendoza tiene cuatro votos asegurados a favor y tres asegurados en contra -salvo para las retenciones del 8% al vino, que marcarán, por razones lógicas, algunos matices-. Los primeros son los tres libertarios y Álvaro Martínez, de La Unión Mendocina, al que cuentan como un aliado más en esta primera cruzada. Los segundos son los tres peronistas: Liliana Paponet, Martín Aveiro y Adolfo Bermejo.
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Los cuatro puntos donde "se planta" la UCR
Entre los radicales la cosa se parte: es sabido que Lisandro Nieri y Pamela Verasay, mucho más cercanos a Alfredo Cornejo, por ahora están de acuerdo con el Ejecutivo; y aunque ya dejaron claro que no apoyarán "a libro cerrado" y que se van a oponer a distintos tramos de lo que quiere Milei, su voto está garantizado para buena parte de las medidas. El de Julio Cobos no. El ex gobernador está enrolado en lo que parece ser la posición mayoritaria de la UCR, decidida a proponerle caminos alternativos al economista.
Ese sector de los radicales ya lo tiene decidido: con trazo grueso, tienen al menos cuatro puntos en los que estuvieron trabajando durante los últimos diez días y son en los que van a plantear la resistencia. El primero son las facultades delegadas a la figura del Presidente: entienden que son "demasiadas" las que pide Milei y el argumento discursivo que darán será el de "no se las dimos a Cristina ni a Alberto, entonces tampoco se las damos a él". Sí tienen pensado torcer el brazo hasta cierto punto: darle las mismas facultades que alguna vez le cedieron a Mauricio Macri. De todos modos lo van a negociar.
El segundo hito donde pondrán el freno es la movilidad jubilatoria. El Gobierno quiere derogarla y aplicar una nueva, bajo el argumento de que de lo contrario perderá contra la inflación -idea y argumento idénticos a los que planteó la gestión de Alberto Fernández en 2020-. Los radicales le dirán que no. Que si quieren mejorar jubilaciones, lo hagan "por encima" de la fórmula actual: manteniéndola y dando aumentos, porcentuales o decretados, pero siempre sobre el techo que ofrece el mecanismo vigente. Éste es clave, porque los próximos meses asoman con una inflación de dos dígitos y hoy la percepción mínima -sin los bonos- apenas supera los cien mil pesos.
Privatizaciones tampoco se lo van a respaldar. Por lo menos no la de las empresas simbólicas y "de soberanía", como el Banco Nación e YPF. Después, las menos rimbombantes para la opinión pública pueden llegar a pasar; pero el no a una es el no a todas. De hecho lo que le van a pedir al Gobierno es que no las mande en paquete, sino que las negocie con el Congreso una por una. Como hizo Menem.
Y finalmente, retenciones. Por supuesto que para las que afectan al vino se van a oponer todos o casi todos. En estos días, los tes mendocinos de La Libertad Avanza han elegido quirúrgicamente sus palabras -y sobre todo su silencio- y han logrado evitar el tema para mantener el suspenso. Otros ya se la jugaron: Martínez, por ejemplo, que ya avisó que votará en contra. Nieri también ratificó esta semana su postura y Verasay probablemente haga lo mismo: estuvo en una reunión por zoom con Bodegas de Argentina días atrás.
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Arde la Bicameral por el DNU
El armado de las comisiones le puso picante a la semana. Redes y canales de televisión se anegaron de videos en los que la izquierda y el peronismo le gritaban a José Luis Espert durante su primer día presidiendo presupuesto, por ejemplo. Así, el 2024 tuvo su primer "parliament brawl" (como le dicen los ingleses al criollismo "se pudrió en el Congreso"). Y si así se puso la cosa por tan sólo una de las cuatro comisiones que analizarán la Ley Ómnibus, es de esperar quea partir de ahora -cuando se disputen la Bicameral del DNU-, escale a algo mucho peor.
El problema es que todavía hay que definir a los ocho diputados que van. El peronismo dice que, de esos ocho, le corresponden cuatro y a La Libertad Avanza, uno. La Libertad Avanza dice que no: que le corresponden dos y al peronismo, tres. Los otros son: uno para el PRO (Hernán Lombardi); otro para la UCR (Francisco Monti) y otro para un frente nuevo: Hacemos Coalición Federal, que enviará a Nicolás Massot.
"Yo creo que en esta tienen razón los K; pero es depende de cómo se lo mire", confiesan dos radicales. Germán Martínez, presidente del bloque de Unión por la Patria, tiene que pelear ese lugar con uñas y dientes por dos motivos: primero porque una banca de esas 16, puede decidir muchísimo. Segundo, porque si los libertarios le ganan esa pulseada se lo pueden llegar a facturar fuerte en la interna. Por eso tiene doble estrategia: podría pedir que la Justicia impugne la designación de la Bicameral; por el otro, pedir por escrito a Martín Menem que todo el recinto -toda la Cámara Baja- dirima el asunto votando. "Las dos son difíciles, pero las tiene en carpeta", explica a UNO una fuente cercana.
Si La Libertad Avanza logra esa silla de más en la comisión, entonces tendrá que sumar un nombre propio más para defender el DNU. Por estos días, ahí estuvo en carpeta que la elegida fuese la mendocina Mercedes Llano, pero altas fuentes de los liberales a nivel Nación ya confirman que finalmente no estará. Da la sensación de que De Marchi, que ahora juega partidos subterráneos en todo ese entramado -buscando armar puentes-, quería que fuera ella.
Y hablando de números, hay otro problema: tanto los que detestan el DNU como los que se quieren abrazar a él, cuentan entre sus filas al voto de Francisco Monti, de la UCR. Al menos lo ubican como uno de los radicales que están buscando equilibrio, como Rodrigo De Loredo, el cordobés Luis Picat y algunos de los mendocinos. El peronismo cree que la UCR le bajará el pulgar a Milei, pero no se confía: "Y...son radicales. Nunca se sabe", dijo una alta fuente del PJ.
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Boleta Única, sindicatos enojados e intendentes del PJ
Sobre la hora, el oficialismo no pudo terminar de abrochar lo que hubiera sido una victoria simbólica fuerte: aprobar un dictamen favorable para Boleta Única en el Senado y poder votarla -quizás hasta aprobar el primer proyecto de la era Milei- una semana después. Lo que pasó fue que pidieron siete días de cuarto intermedio y este miércoles volverán a reunirse.
En realidad, parte del peronismo quiere que el proyecto vuelva a Diputados, lo que para el oficialismo sería un retroceso. También lo sería para Victoria Villarruel, que ya a esta altura logró mostrar una cintura política interesante: ordenó a los 39 senadores a favor, acercando a Juntos por el Cambio y ordenó a las ocho bancas en la Bicameral de DNU mientras en Diputados aún no hay consenso. Si encima mete sanción definitiva a Boleta Única en sólo tres semanas, se va a anotar un poroto importante. Hay que preguntarse si a todos en LLA les gustaría que arranque tan bien.
El miércoles va a ser un buen termómetro de cómo vienen los consensos. Lo que hará el oficialismo -fortalecido por el PRO y la UCR, donde están los senadores Mariana Juri y Rodolfo Suarez-, será proponer una salida con algo de "a la mendocina". Van a sugerir sacar el despacho, aún con las dudas que pueda haber; votarlo el el recinto, incluso, si es que se puede. Y después ir puliendo lo necesario para que la ley sea la mejor posible, pero ya con boleta única para todo el país. Eso hizo la provincia: una vez que tuvo la ley, le fue arreglando algunos detalles menores a la papeleta, como cuando le corrieron el casillero del "voto lista completa".
Por último, los otros hitos que marcaron la semana fueron las cautelares que aceptó la Justicia contra el DNU. La primera de la CGT y la segunda de la CTA. Mientras, la Cámara Contencioso Administrativa abrió el juego para analizar el recurso que presentaron los intendentes peronistas. Entre ellos hubo cuatro firmas mendocinas: Flor Destéfanis, Celso Jaque, Fernando Ubieta y Omar Félix.
Fue el primer revés concreto a las propuestas del Gobierno. La pregunta ahora es cómo reaccionará para neutralizarlo: ¿Apelará para que todo se trate en el Contencioso Administrativo y no en el fuero laboral, donde ya tiene jueces en contra? ¿Va a la Cámara Laboral, justamente para apelar los primeros dos fallos? ¿O pedirá un recurso extraordinario para que todo lo resuelva directamente la Corte?
La estrategia la develará de a poco. Pero ya lo dijo Milei esta semana, cuando le preguntaron por esto mismo y contestó con una metáfora futbolera; algo que ya es un clásico en él:
"Los partidos duran 90 minutos y no se terminan hasta que suena el pitazo final”, dijo.
El tema es que acá hay varios árbitros distintos.
Y hay 45 millones de personas en la tribuna.
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