Guillermo Carmona (55) es un político mendocino difícil de conceptuar. Ha logrado un moderado conocimiento dentro del peronismo, pero es como si tuviera un techo que no le permite crecer.
El techo que no le permite crecer a Guillermo Carmona, ese raro peronista mendocino
Sin embargo en la actualidad es uno de los pocos peronistas de Mendoza que ha mostrado interés por armar una opción distinta frente al kirchnerismo cristinista que maneja el PJ de Mendoza con Anabel Fernández Sagasti a la cabeza. Ese partido no registra triunfos electorales provinciales desde 2013.
Hay que reconocerle a Carmona que fue de los primeros peronistas de Mendoza que creyó en un futuro nacional para Néstor Kirchner. A fines del 2001, él y otros pocos crearon en esta provincia un grupo para impulsarlo. Néstor era por entonces gobernador de Santa Cruz y faltaba poco para que el país estallara y se llevara puesto a Fernando De la Rúa. Carmona ha calificado de "momento decisivo" en su "vida personal y política" el inicio de su relación con Néstor Kirchner.
Pocos imaginaban en aquel tiempo que el apellido Kirchner iba a ser parte del nombre del peronismo en los próximos 20 años años. En esos meses de fines de 2001 Kirchner había empezado a visitar algunas provincias. Este columnista recuerda el empeño de algunos de sus referentes mendocinos para que los medios de Mendoza accedieran a hacerle entrevistas al Pingüino que venía del Sur.
Nac, pop y pogre
Carmona nació en Dorrego, Guaymallén, pero de niño sus padres y sus once hermanos se fueron a vivir a Rodeo del Medio, Maipú, comuna en la que se empezó a interesar por la política. Dice ser un hombre del movimiento "nacional y popular", pero él le agrega un tercer calificativo: el de "progresista".
Su militancia en el PJ arrancó en 1987 con el triunfo de José Octavio Bordón en esta Provincia. En 1995 se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires. Hoy es padre de Imanol, Camila e Isabel. Una pregunta al margen que nos llama la atención: ¿por qué será que muchos políticos dicen que están casados, pero no especifican en sus perfiles el nombre de la esposa?
Fue concejal de Maipú, diputado provincial, diputado nacional en dos períodos consecutivos, fallido precandidato a gobernador de Mendoza en 2007 y a intendente de la Ciudad de Mendoza en 2019, secretario de Ambiente con Celso Jaque, y actualmente es el titular de la Secretaría de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas del Gobierno de Alberto Fernández.
Antes del actual puesto relacionado con Malvinas, donde posee rango de embajador extraordinario y plenipotenciario de la Cancillería Argentina, Carmona tuvo a su cargo un extrañísimo rol en el Ministerio de Defensa: fue titular de la Administración de Pensiones Militares cuando el ministro del área era Agustín Rossi. Una designación que, se supone, debe ser poco deseada por políticos que quieren tener algún tipo de protagonismo.
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Aquellas declaraciones
En lo partidario presidió el Partido Justicialista de Mendoza antes que Anabel Fernández Sagasti. En ese entonces hizo declaraciones críticas, en apariencia no bien sopesadas, sobre la forma en que el gobernador Cornejo y el presidente Macri venían manejando el tema de la presa Portezuelo del Viento. Sus declaraciones fueron muy celebradas en La Pampa donde las pusieron como ejemplo de que ellos tenían razón en criticar a Mendoza.
Acá se interpretó que Carmona no supo merituar la complejidad del tema Portezuelo y que por eso había quedado entrampado, pero él refutó esa versión indicando que sus palabra habían sido tergiversadas.
Como otros kirchneristas, desde Paco Pérez hasta Lucas Ilardo, Carmona es de los que no cree que haya nada bueno detrás del concepto "mendocinismo", es decir sobre las características salientes de ser mendocino. Conduce la línea interna La Corriente. Es de esos políticos que tienen momentos de exposición y, luego, otros en los que poco y nada se sabe de ellos.
"Por arriba"
Hemos revisado para esta columna diversos discursos de Carmona en su vida política. Suelen ser formales, pero monótonos. Les falta pasión, ideas que sorprendan, punch, enganche, modernidad. Peca al dejarse ganar por demasiados lugares comunes. Como kirchnerista sui generis que es, le debe costar convivir con sectores como La Cámpora o con el cristinismo férreo de Anabel.
Carmona ha tratado de mantener una especie de antigrieta interna a la hora de definirse entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner.
Hace un año, con motivo de las elecciones legislativas, escribió en Twitter: "No quiero que nadie me obligue a elegir por él o por ella. Quiero sentirme convocado por mi presidente y mi vicepresidenta, cada uno en el rol que la Constitución Nacional les manda jugar. Ellos pueden y deben indicarnos el camino de salida del laberinto. Siempre por arriba, bien por arriba".
En esas legislativas de 2021 también tuvo una actuación rara. En las PASO se guardó y nada se supo de él y luego reapareció con La Corriente para apoyar a Fernández Sagasti que iba de cabeza de lista para renovar su banca de senadora nacional. En esa ocasión hizo un acto donde dijo: "queremos que el Frente de Todos sea la expresión en la que confíen su futuro los mendocinos y mendocinas".
Tal pedido de confianza no tuvo eco. Guste o no, el mendocinismo existe.
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