Historias

Cayó de un avión a 3.000 metros, despertó entre cadáveres y sobrevivió al Amazonas

La adolescente de 17 años cayó al vacío atada a su asiento tras desintegrarse el avión en pleno vuelo. ¿Cómo logró sobrevivir?

A veces ocurre que un viaje de rutina o unas vacaciones planificadas se transforman en una auténtica pesadilla por culpa del destino. Los peligros de viajar en avión suelen estar muy lejos de nuestra mente hasta que una tragedia nos complica la vida en un segundo.

Esto fue exactamente lo que le ocurrió a Juliane Koepcke, una joven de 17 años que protagonizó una de las historias de supervivencia más impactantes y terroríficas del último tiempo, tras quedar completamente sola y herida en medio de la Amazonia.

La adolescente fue rescatada luego de once días de angustia. 

La adolescente fue rescatada luego de once días de angustia.

Un rayo que desató el horror en el aire

El 24 de diciembre de 1971, Juliane abordó el vuelo 508 de la aerolínea LANSA desde Lima hacia Pucallpa, en Perú. Lo que debía ser un viaje para pasar la Navidad en familia se convirtió en un infierno cuando un rayo impactó directamente contra el motor derecho, desintegrando el avión a unos 3 kilómetros de altitud.

Atada a su fila de asientos por el cinturón de seguridad, la adolescente cayó en picada hacia el vacío. Al despertar al día siguiente, la conmoción cerebral le dio paso a una cruda realidad: estaba sola en la inmensidad del Amazonas, con la clavícula rota, un ligamento destrozado y cortes profundos.

A su alrededor, solo reinaban la chatarra metálica y los cadáveres de los otros 91 pasajeros. Su madre, quien la acompañaba, no aparecía por ninguna parte.

Esta representa una de las más grandes historias de supervivencia en la humanidad. 

Esta representa una de las más grandes historias de supervivencia en la humanidad.

Recordando que los arroyos siempre conducen a la civilización, Juliane caminó y se dejó arrastrar por la corriente de los ríos durante más de una semana. Su único alimento fue una bolsa de caramelos que rescató del suelo.

El dramatismo sumó su punto más crítico cuando una de sus heridas abiertas se infectó, albergando gusanos de un centímetro que la devoraban viva.

El milagro del rescate

Luego de once días de pura angustia y cuando los equipos de rescate ya habían abandonado la búsqueda al pensar que no quedarían sobrevivientes, unos leñadores locales la encontraron en una choza. Al ingresar al lugar, los trabajadores la atendieron y la trasladaron a la ciudad.

Actualmente, convertida en una destacada doctora en zoología, la mujer vive en Múnich y trabaja activamente para preservar el mismo ecosistema en el que logró sobrevivir.

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