Análisis y opinión

Debate esotérico y pelea política por la cruz de sal y la lucha antigranizo

La discusión sobre la lucha antigranizo está empobrecida por la divergencia y escasez de datos. Enojos, reuniones y presiones. Qué piensa hacer Alfredo Cornejo

Es muy difícil discutir cuestiones de fe cuando la evidencia es escasa. Salvo las religiones que convencieron -durante siglos- a buena parte de la humanidad de la existencia de dioses varios sin pruebas fehacientes, no hay muchos casos de éxito en este sentido. Visto así, la lucha antigranizo … ¿Existe? ¿Es efectiva?

¿O la lucha activa con aviones y bengalas es una “cruz de sal” como dijo el gobernador Alfredo Cornejo la semana pasada?

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Los aviones y las bengalas antigranizo. Ahora, en tierra.

Los aviones y las bengalas antigranizo. Ahora, en tierra.

Ordenemos los hechos. El gobierno de Mendoza decidió desactivar la lucha antigranizo tal como la conocemos. Venían madurando la decisión desde antes de asumir, en diciembre de 2023. Así, el último jueves de junio despidieron a los 27 pilotos empleados de la empresa Aeronáutica Mendoza SA -de mayoría estatal- y al lunes siguiente les pagaron las indemnizaciones.

Comenzó entonces una discusión feroz de la que participan el gremio aeronáutico APLA que nuclea a los pilotos, el ministro de Producción Rodolfo Vargas Arizu, intendentes de zonas que se quedaron sin el sistema de mitigación de tormentas que se usó durante 26 años (para el Gobierno sigue siendo experimental); sumaron voces bodegueros y productores grandes y chicos, ya sea de vid, frutales, hortalizas y aún ganaderos todos ellos a favor o en contra del sistema. Y por supuesto, políticos y dirigentes varios. ¿Quién tiene la Biblia correcta? ¿Y quién, la profana?

La lucha antigranizo son los padres

Sería imposible establecer una verdad absoluta sobre la efectividad de la lucha antigranizo. Las evidencias que hay son parciales y los períodos de tiempo transcurridos -aún los 30 años desde 1994, de los que todos hablan- son escasos para el análisis. En Dakota del Norte estudiaron 60 años de tormentas y siembra de nubes con uso de aviones, por caso, y las conclusiones no fueron a hierro y fuego sino más bien flexibles.

Cuando el Gobierno anunció el cierre de la lucha, el ministro Vargas Arizu comparó la efectividad del sistema a la de una herradura colgada en una puerta. Antes, en enero, les había salido al cruce a los ganaderos que aún sostienen con fe religiosa que la siembra de nubes con yoduro de plata les provoca sequía. "Es como decir que la tierra es plana y no es redonda" dijo el funcionario en declaraciones periodísticas.

El año pasado, a los agropecuarios les mostraron los datos oficiales del Servicio Meteorológico Nacional sobre precipitaciones de los últimos 30 años, comparados con la temporada de sequía. “Es mentira... los datos son falsos o están mal... nosotros vemos los aviones...” les dijeron los hombres del campo a los hombres del Gobierno. Del otro lado, muchos productores están dispuestos a sostener que cuando actúan los aviones la piedra resultante es más chica. No es por el cambio climático, ni porque la siembra de nubes fue mejor o peor, o por condiciones particulares de cada tormenta. Fue por los aviones y punto.

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Créditos. Alfredo Cornejo y el ministro Rodolfo Vargas Arizu anuncian las condiciones de crédito para malla antigranizo.

Créditos. Alfredo Cornejo y el ministro Rodolfo Vargas Arizu anuncian las condiciones de crédito para malla antigranizo.

El terraplanismo abunda en ambos bandos. El problema es que los datos no parecen suficientes, ni concluyentes, ni definitivos. Incluso muchas personas, sobre todo ligadas a los gremios aeronáuticos metidos dentro de AEMSA, hicieron circular un trabajo fechado en diciembre del año pasado con una conclusión que parece de fierro. “...la incidencia promedio general del daño ha sido decreciente a lo largo del tiempo mostrando una disminución punta a punta del 50%: del 13,4% en el período sin aviones, pasó al 6,7% en el período DCC+AEMSA” indica en su página 54.

La sigla indica la creación de la empresa AEMSA en 2018, hasta el presente. Pero ese trabajo que todos citan para defender el sistema es sólo la primera revisión de un documento “en vivo”. Hay dos versiones más, hasta una tercera, que no ha circulado. Una corrección indica que la cantidad de hectáreas afectadas en promedio respecto del total cultivado ha disminuido un 43 % con aviones (que se usan desde 1998) que sin aviones.

El cálculo de hectáreas destruidas por granizo no es suficiente para evaluar la efectividad del sistema. Hay que considerar la superficie con malla, las producciones que fueron cambiando de oasis, y las denuncias por heladas. Esto, porque el agricultor que ya denunció la destrucción de sus plantaciones por heladas, luego no informará la piedra porque ya no quedará nada por perder. Son variables que deben tenerse en cuenta. También los seguros que se pagan, si los aviones funcionaron todos o no, o si había insumos para salir a volar. Hubo muchas temporadas irregulares, o que comenzaron con sólo dos aviones, o que no había bengalas. Pasó de todo.

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Tamaño habitual del granizo que cae en Mendoza cuando la tormenta es fuerte.

Tamaño habitual del granizo que cae en Mendoza cuando la tormenta es fuerte.

En el Gobierno no se fían del todo de los datos generados por AEMSA en aquel famoso documento. A cambio, dicen que la cantidad de hectáreas afectadas por granizo -de acuerdo a las denuncias de los productores- se ha mantenido constante a lo largo del tiempo, con y sin aviones. Esto es cerca de 32.000 hectáreas en cada temporada. Y este es el dato central en el que se apoyan Cornejo y Vargas Arizu para tomar semejante medida de ajuste.

La primera impresión es que el gobierno provincial decidió parar la lucha antigranizo y bajar los aviones por razones económicas y de costos. El presupuesto del sistema era de casi 8.000 millones de pesos para este año, entre gastos corrientes de AEMSA, materiales, combustibles, seguros, bengalas, honorarios, sueldos y funcionamiento del servicio. En el gobierno provincial dicen que inflación y devaluación mediante, llegaríamos a la próxima temporada con unos 17.000 millones de pesos puestos en la lucha antigranizo. Eso representa un poco menos del 1 % de los gastos presupuestados para este año para todo el estado provincial. Pero el debate no sería sólo de costos.

Hay dos preguntas que son centrales. ¿Es efectiva? ¿Quién pagaría? Y finalmente… ¿Debe el Estado provincial seguir solventando la mitigación de riesgos privados? Hay visiones divergentes. Claramente en el Gobierno creen que “no” aunque están dispuestos a colaborar para sostener una lucha antigranizo “mini” en el sur, siempre que entre el sector privado y los municipios se hagan cargo del paquete resultante de todo esto.

En el gabinete de Cornejo admiten razones fiscales de peso para desactivar la lucha antigranizo y reemplazarla por un sistema de subsidio de tasa a créditos para compra de malla, y seguros. Lo hicieron amparados además por un Presidente de la Nación -Javier Milei- que anda pasando la motosierra, despidiendo agentes estatales de a miles y achicando empresas públicas a su mínima expresión. Los contextos políticos son importantes. Si el gobierno nacional hubiese sido peronista (populista, más bien, en el diccionario de Cambia Mendoza), habría resultado casi imposible avanzar en un recorte como el aplicado en la lucha antigranizo.

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Malla antigranizo, uno de los sistemas efectivos pero onerosos.

Malla antigranizo, uno de los sistemas efectivos pero onerosos.

El reemplazo por malla y seguro tiene razones de ser, además del ahorro que produciría al Estado. Similar al aplicado en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén -donde hace años descartaron tener una lucha antigranizo a la mendocina- la idea es la de rescatar al productor chico que es expulsado del sistema cuando el granizo le destruye una cosecha. Ese productor de menos de diez hectáreas no puede poner malla antigranizo, que cuesta de 4.600 dólares a 14.000 dólares la hectárea de acuerdo al sistema y al tipo de producción plantada. Para ese minifundista la malla es antieconómica y no será rentable. Pero este finquero debe poder acceder a un seguro suficiente como para volver a sembrar. En el Alto Valle hay un sistema mixto de seguros a cargo del Estado. El único asegurador privado en esa región para este tipo de póliza es SanCor.

Luego del anuncio-bomba que terminó con la lucha activa, el Gobierno se movió rápido anunciando créditos para malla. Desde el 15 de julio estarán disponibles los primeros $20.000 millones en créditos del Banco Nación, con una tasa bonificada del 14% nominal anual durante los primeros tres años.

La pelea política

El ministro Rodolfo Vargas Arizu viene de la producción, del campo, conoce el olor de la tierra, del agua y del hielo. Es palabra autorizada en estos asuntos. Un funcionario cualquiera de origen político o un tecnócrata no habría podido poner en marcha esta medida, en un proceso cuyo final aún se ve borrascoso. Porque cuando caiga la primera manga de piedra y se lleve puesta parte de la producción, será muy difícil sostener una discusión por carriles normales.

No sería fácil desactivar la lucha antigranizo prescindiendo de una pelea política de proporciones importantes, sin que importen siquiera las razones del Gobierno, los productores de cualquier tamaño, y de los intendentes. A Vargas Arizu le ha tocado liderar esto y el gobernador Alfredo Cornejo se ha preservado.

Los intendentes no han hablado aún con el gobernador sobre este asunto. Pero las discusiones a los gritos empezaron temprano. Son mudos testigos de una de esas reuniones calientes las paredes del despacho de Mario Abed, intendente de Junín. Allí discutieron fuerte junto al ministro Rodolfo Vargas Arizu, el subsecretario de Agricultura y Ganadería Sergio Moralejo, y los también intendentes Ricardo Mansur (Rivadavia) y Raúl Rufeil, de San Martín. Igual que el resto de los jefes comunales, se enteraron por los diarios del fin de la lucha antigranizo, y los productores de sus departamentos no pararon de explotarles los teléfonos. Los intendentes del oficialismo están que trinan y son muy críticos de la gestión política de este anuncio.

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Cornejo junto a Rufeil y Abed en San Martín (archivo)

Cornejo junto a Rufeil y Abed en San Martín (archivo)

La pelea política es tan incierta como la efectividad de la lucha. El intendente de General Alvear Alejandro Molero apuró una “solución” para el sur. Cree que en sociedad con San Rafael podrían absorber parte del sistema. Pero su vecino el peronista Omar Félix tomó distancia pública luego de reunirse con productores, hablar con funcionarios y con el propio Molero. Los comentarios cargados de ironía se escuchan en los pasillos sanrafaelinos. “Alfredo nos tiró el gato a la cara con el gasoducto y ahora quiere que volemos aviones” se escuchó por allí. Hay quienes adjudican la frase al intendente Félix, pero no hubo comprobación certera de ello.

La trama del gasoducto y la pelea entre la municipalidad y el gobierno nacional tuvo un upgrade importante la semana pasada, cuando la Cámara Federal de Mendoza le dio la razón a los sureños y rechazó una queja interpuesta por Nación ante un amparo que los obliga a cumplir el convenio y finalizar la obra del gasoducto sanrafaelino. La opinión de Cornejo respecto de esto es conocida. Piensa que un municipio nada tendría que hacer en obras de infraestructura de semejante envergadura.

El resto de los jefes comunales de las zonas productivas criticó la iniciativa sureña de Molero. Pero en el Gobierno advierten que los intendentes sostienen un argumento en privado y otro en público. Habrá que ver cómo sigue la discusión. El lunes a las seis de la tarde se reunirán Molero y Félix con funcionarios provinciales en la Municipalidad de General Alvear, para ponerle números y certezas a lo que por ahora es una idea muy en borrador: que dos de los aviones de AEMSA pasen al sur, funcionen sólo tres meses al año, y entre los municipios y el sector privado solventen el sistema.

Desde la Zona Este seguirán los acontecimientos Mario Abed, Ricardo Mansur y Raúl Rufeil. No están dispuestos a dejar pasar que el sur tenga una lucha con aviones aunque fuera reducida, y ellos no. Ni siquiera por las razones “culturales” que esgrimiría el Gobierno para dejar los aviones activos en versión low cost para Alvear y San Rafael. Otros intendentes críticos fueron los peronistas Matías Stevanato, Flor Destéfanis, y Emir Andraos. A la luz de sus declaraciones, a los jefes de los departamentos les faltaría información técnica y científica sobre la efectividad de la lucha antigranizo. Pero sí entienden -sobradamente- de política, y huelen el peligro. La bomba de retardo les va a explotar primero a ellos con la primera tormenta de piedra, sin aviones.

Fiesta de la Ganadería Hebe Casado y Alejandro Molero intendente de Alvear
Molero saluda a Hebe Casado, en la Fiesta de la Ganadería de General Alvear, este año.

Molero saluda a Hebe Casado, en la Fiesta de la Ganadería de General Alvear, este año.

Rodolfo Vargas Arizu ha dicho en Canal 7 y en Radio Nihuil en nuestro programa “No tenés cara”, que esta cancelación habría sido imposible con los aviones antigranizo en el cielo. Ahora el debate será “base cero”. Claro, hay quienes se preguntan por qué Alfredo Cornejo armó una empresa del Estado en 2018, Aeronáutica Mendoza SA, para darle una columna vertebral a un sistema que desaparecería pocos años más tarde. De hecho, Vargas Arizu y el gobernador habrían hablado de esto en un viaje en el que coincidieron en el exterior, y en diciembre comenzaron a “avisar” hacia adentro que la lucha sería desactivada justamente porque dudaban de su efectividad.

Con la nueva realidad sobre la mesa y los pilotos ya despedidos, comenzaron a aparecer ofertas y probables soluciones. A mucho menor costo. Se habla de Aerotec. “Nacimos para volar” dice el eslogan de la empresa del Este, que ofrece múltiples servicios aéreos. Algunos de los intendentes y funcionarios habrían conversado con ellos. Tendrían a disposición pilotos con más de diez años de experiencia y algunos necesitarían reunir unas 3.000 horas más de vuelo para calificar como pilotos comerciales de las grandes líneas aéreas. “Nos saldrían casi gratis…” comentó uno de los intendentes a esta columna. Otra empresa, una de las que proveyó bengalas años atrás, también estaría haciendo llamados y ofreciendo un servicio muy reducido en precio y stock de la pirotecnia antigranizo que sería necesaria para una campaña en el sur.

Lucha activa, lucha pasiva

El sistema antigranizo comenzó con Weather Modification en 1999, siguió con la Dirección de Contingencias Climáticas en 2005 cuando Julio Cobos compró los aviones después de casi un año sin lucha antigranizo por problemas diversos, hasta 2018 cuando Alfredo Cornejo en su primera gestión creó AEMSA. En todo ese tiempo, hubo en Mendoza unas 5.600 tormentas con granizo durante la “temporada alta” que va de septiembre a fines de abril de cada año. De acuerdo al SMN el 11 % cayó en las zonas productivas. Pero no menos de treinta tormentas fueron muy severas en los últimos 15 años. Algunas destruyeron hasta el 100 % de la producción en vastas zonas de la provincia. La última muy fuerte ocurrió el 23 de febrero de 2022 y afectó parte de la zona urbana. La postal rocambolesca de esa pedrea fue el cóndor del Acceso Este sin cabeza y el colapso de parte del techo en el Mendoza Plaza Shopping. De la historia granicera hay un detallado registro climático y productivo. La destrucción por heladas y tormentas de piedra se denuncia, porque de acuerdo al porcentaje de pérdidas los productores luego pueden acceder a distintos tipos de ayuda, o alivio fiscal.

La idea central del Gobierno ahora es el reemplazo de la lucha activa (aviones y bengalas), por la pasiva, es decir, todo lo que se puede hacer desde la tierra: seguros antigranizo y créditos para malla. Ambos asuntos ponen muy nerviosos a los intendentes de los oasis productivos. Uno de ellos asegura que ninguno de los productores de su departamento es sujeto de crédito. “No llegan ni a la puerta de un banco” asegura. Aún debe conseguir que unos 300 productores de su zona se empadronen en el Registro de Uso Permanente de la Tierra (RUT). Lo del seguro será otra discusión. Ricardo Mansur -intendente de Rivadavia- anda preguntando por todos lados quién va a valuar la producción, a qué precio. El interrogante inmediato es cuánto va a costar ese seguro. La cifra que está en los escritorios sería de 130.000 pesos por hectárea, para cobrar hasta 1,5 millones de pesos también por ha. en caso de destrucción total.

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Los aviones de la lucha antigranizo.

Los aviones de la lucha antigranizo.

Con los aviones en tierra, hay muchas ideas en el aire. Difíciles de debatir con tanto sentimiento dando vueltas. Alejandro Molero hizo una encuesta rápida. El 98 % de los productores de su departamento apoya la continuidad de la lucha antigranizo. Además, los productores locales sienten esta medida como una especie de "despojo" y la emparentan con la "pérdida" por los recursos de Portezuelo del Viento, que no serán íntegros para el sur, de ninguna manera.

Félix también quiere que se sostenga el sistema y está dispuesto a ver opciones que no le signifiquen plata a su departamento. Si los municipios tuvieran que asumir los costos, en San Rafael la lucha antigranizo se comería el 20% del presupuesto municipal. Hay probables soluciones con intervención de privados, dicen en el Gobierno, donde se declaran abiertos a discutir opciones para un sistema antigranizo reducido. Aunque fuera tan eficiente como una cruz de sal.

Entretanto, los ganaderos y Bodegas de Argentina están a favor del fin de la lucha antigranizo por razones bien diferentes. Los primeros siguen creyendo que provoca sequía, y los empresarios de la industria vitícola piensan que no es efectiva. Confían en la malla, algunos, o en los seguros. Los productores de vid de menos de siete u ocho hectáreas y “la otra mitad” que son los de frutales y hortalizas, no pueden pagar ni tela, ni seguros, ni mucho menos una lucha activa antigranizo. Por eso este tipo de productor apoya la continuidad del sistema. Ese sí que sólo tiene la herradura en la puerta a modo de protección.

Extorsiones y dogmas

Cuando Cornejo creó AEMSA hace seis años, había 12 pilotos y tres mecánicos. El jueves 27 de junio despidieron a 27 pilotos (seis por cada avión y una dotación de backup). Y ahora hay una docena de mecánicos. Los gremios aeronáuticos APLA (pilotos) y APTA (mecánicos) impusieron sus condiciones y convenios colectivos de trabajo. Son sindicatos bien difíciles. Según los funcionarios, se fue ingresando en una especie de sistema extorsivo. La cuestión gremial también tuvo su peso en la toma de esta decisión.

Con el transcurso del tiempo se instalan dogmas. ¿Quién dijo que la lucha antigranizo debe ser una suerte de servicio público pagado por todos? Si bien es cierto que un productor en marcha mueve la rueda de la recaudación impositiva, Irrigación, servicios públicos, proveedores, y comerciantes, con el mismo criterio deberíamos pagarles a los hoteleros cuando no viene gente, o comprarles sus mercaderías a los mayoristas cuando el tipo de cambio ya no les conviene a los chilenos. Esa sí es una discusión de fondo. Quién debe pagar por la lucha antigranizo. Mientras, hay que exprimirse buscando soluciones razonables. Entre estas hay una idea que alguien tiró a la mesa: ¿Qué tal una ley que recaude a través de la ATM ya sea con Ingresos Brutos o Automotor e Inmobiliario, o de Irrigación, o de la boleta de la luz o del agua, un impuesto salvador para solventar el sistema? Uno de los intendentes estuvo mascullando el asunto. También algún funcionario del gobierno provincial.

Los productores del Este nucleados en APROEM y en la Asociación de Viñateros están buscando información. No tienen datos técnicos certeros, más de los que recogen de aquí o de allá o de las sensaciones propias -y hectáreas destruidas- cada vez que cae piedra. Además, sectores de la política les han transmitido que sufrirán un “daño social” importante. ¿Habrá medida para eso? ¿Cuánto es?

El miércoles a las cinco de la tarde los productores se van a reunir en la sede del INTA de Junín para escuchar a los pilotos y operadores del sistema. Es decir, a uno de los sectores interesados. ¿Se reunirán luego con el Gobierno? ¿con los intendentes y legisladores? El debate es tan caliente que en algunos despachos municipales se agitó la palabra “traición”. ¿Habrá suficiente frialdad para afrontar estos cambios?

Alfredo Cornejo tiene -en este berenjenal- una idea ya concebida. Los costos empezaban a ser muy pesados para las finanzas mendocinas. El gobernador prefiere utilizar recursos -el ahorro que habrá- en subsidiar directamente al productor chico que no tendría cómo recuperarse de una tormenta. Protegerlo para que no sea expulsado del campo. Los demás, los medianos y especialmente los grandes, tendrían espaldas donde apoyarse.

El problema de este debate es que datos técnicos y científicos se mezclan con barbaridades que se han dicho, en el mismo nivel. Así resulta muy difícil determinar razones y argumentos. Algo es seguro. Cuando caiga la piedra van a volar los improperios. Porque nadie puede saber hoy cuántos productores estarán con malla colocada y asegurados en la temporada de granizo. Lo probable es que esa cantidad sea ínfima.

Entonces, habría que poner una cruz de sal. Ya es evidente. Pero no sólo en el campo. También en los escritorios de los funcionarios.