El tiempo transcurre más lento. Espeso y helado, como en una cápsula espacial sin gravedad. Las horas y minutos serán eternos hasta el miércoles, cuando se sepa cómo va a cumplir su condena a seis años de encarcelamiento la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Irá presa por corrupción.
Cristina presa: lastre mortal o salvavidas milagroso para el peronismo mendocino
¿A quién beneficia la prisión de Cristina? Euforia K y complejo ajedrez en el PJ. Encuestas, impacto en Mendoza. El rol de Anabel. Qué ve el gobierno
Hay un apunte necesario. Cristina delinquió y es culpable. Pero en la dinámica peronista ese detalle a casi nadie le importa.
Es tan impactante el hecho en sí y de tal profundidad, que costará madurarlo. El escenario político y sus efectos sociales conjugan incógnitas imposibles de resolver. La elaboración es mucho más compleja en Mendoza, donde no hay un solo peronismo. Bajo el paraguas del PJ conviven los intendentes y jefes territoriales, La Cámpora, células inorgánicas de kirchneristas de distinto linaje y grupos que adhieren a Cristina, pero que a la vez son adversarios acérrimos del camporismo local.
¿Cristina presa beneficia al peronismo, lo hunde, es un salvavidas real, o relleno de plomo? ¿Y cómo afecta esto a los planes electorales del gobernador Alfredo Cornejo y de Cambia Mendoza? Cristina presa tendrá efectos incluso para el oficialismo claramente antikirchnerista. Hoy hay más razones para que libertarios y radicales y sus aliados caminen juntos en la próxima elección.
Es hora de revisar un poco los datos. Dos de los principales encuestadores de Mendoza, uno que suele medir para el peronismo y otro para el gobierno provincial, coinciden en un dato: Cristina ha crecido en Mendoza alrededor de cuatro puntos en su imagen, desde la sentencia. Claro, desde un piso muy bajo. “De 14 a 18 puntos” dice uno de ellos. El otro la ve más cerca de los 20 puntos. Ese incremento se registra en varios distritos del país.
Aquí es todo más cuesta arriba para los cristinistas. Mendoza es la provincia certificada como más antikirchnerista de la Argentina, proceso que se ha ido agudizando en las últimas elecciones. La certeza hoy es que Cristina crece, tal vez por un efecto empático, o porque el votante peronista se ha visto dolido (ese dato aparece) y reacciona con pasión. El sentimiento es extendido. Los que creen que la ex presidenta es “una chorra” han reafirmado su ideario, sin leer -en su mayoría- los fundamentos del fallo del Tribunal Oral Federal que la condenó en 2022. Tampoco los que la defienden a ultranza y creen en su inocencia. En Mendoza, la abanderada de Cristina, su reflejo y representación, lo encarna la senadora Anabel Fernández Sagasti.
Roberto Stahringer, de Sociolítica, hizo un detallado análisis que difundió en la red X, donde pone de relieve un rebrote de la polarización, tanto como una reconfiguración traumática del peronismo después del shock inicial. Tienen una encuesta en plena elaboración pero podría adelantarse un corte. El 65,7 % de los mendocinos cree que Cristina efectivamente robó, y sólo el 23 % piensa que la están proscribiendo. De este último grupo, cerca del 40 % estaría dispuesto a salir a la calle para defenderla: sólo ocho de cada cien, en la cuenta total.
Es interesante un trabajo urgente del consultor Gustavo Córdoba, de Zuban-Córdoba y Asociados, sobre 1.200 casos una vez conocido el fallo. Más del 50 % de los encuestados cree que Cristina es culpable, pero 46 % desconfía de la justicia y cree que actuó de manera deshonesta. Es decir, “el electorado quiere condenas pero desconfía de los condenadores” dice Córdoba. El mismo estudio resalta que el 49 % cree que la Justicia actuó de manera honesta en este caso. La grieta es más profunda y se acabó la avenida del medio.
La posición de los votantes es más pasional que racional. Ladrona o inocente, ni la decisión de la Corte Suprema, ni antes de Casación, o la sentencia del tribunal que la condenó en 2022, van a cambiar la percepción previa de los votantes mendocinos: delincuente o víctima del lawfare, y no importa nada más. Ni los fallos, ni la opinión de dirigentes, políticos, o periodistas.
El efecto Cristina presa en el peronismo de Mendoza
El peronismo mendocino vive una contradicción insalvable. En poco tiempo habrá elecciones nacionales (las únicas aseguradas, de momento), y tienen internas el 3 de agosto. Y es imposible separar la situación política de los nombres propios para las candidaturas (¿Emir, Flor Destéfanis, Stevanato, Anabel, Ilardo?). Hoy, los dirigentes del peronismo que no es cristinista no tienen ni un milímetro de espacio para correrse de al lado de “la jefa”. De hecho, ayer (este sábado), en un zoom que hubo con intendentes de todo el país, participaron los siete jefes comunales que tiene el peronismo mendocino. Esa mesa la presidieron Wado De Pedro y Anabel Fernández Sagasti.
El miércoles habrá una movilización importante para acompañar a Cristina a los tribunales de Comodoro Py, donde debe cumplir los trámites antes de ingresar a su esquema de detención domiciliaria. Si es que finalmente finiquitan esa diligencia allí y no en el edificio de San Juan y San José donde vive ahora. El jueves por la mañana empezará otro partido: la nueva configuración peronista, con centralidad absoluta de Cristina. Ese será el mayor problema del peronismo local, en una provincia muy antikirchnerista.
El resumen es este: con Cristina, el PJ no ganará ni gobernará Mendoza otra vez, pero sin Cristina no llegaría ni al Congreso de la Nación en las elecciones de octubre. Eso obliga a que Anabel Fernández Sagasti y Emir Félix, que es el presidente del PJ y muy probablemente el jefe político de los intendentes, se sienten a conversar. El 3 de agosto es la fecha de las internas, el 7 de agosto cierran los frentes, y el 17 de agosto deben presentar las listas. No habrá ni un minuto de tiempo para una elección controversial. Y de aquí surge otro dato, recabado en las filas del kirchnerismo. “Hay arreglo, o hay ruptura. Pero no habrá internas, de ninguna manera” dicen los kirchneristas.
¿Por qué La Cámpora encarnada por Anabel y el ex legislador Lucas Ilardo no quieren ir a una interna ni abierta ni cerrada contra el peronismo “de los intendentes”? Simple: la elección partidaria no es obligatoria. Con que los municipios grandes como Maipú y San Rafael muevan cuatro mil votos “municipales”, más otro tanto entre los cinco municipios restantes que gobierna el peronismo, esa elección estaría liquidada. La suspensión de las PASO perjudicó a los kirchneristas. Pero si se van por afuera, se llevarían consigo votos peronistas. ¿Cuántos? Nadie sabe.
Hay otros efectos de Cristina presa. Ayer (este sábado) La Cámpora hizo diecinueve actividades de organización y territoriales. Uno de los pibes peronistas realizó un reel de más de 300.000 visualizaciones y unos 35.000 likes. “En Mendoza Cristina se puede ver y tocar” dijo. Además, desde el día del fallo, están apareciendo militantes que se habían ido a su casa. El peronismo está viviendo la épica de la líder martirizada, de un cristinismo carcelario y perseguido por poderes reales. Esa mística los une. Y para el peronismo convencional, todo esto es un gran problema.
Es imposible escindir el escenario de los actores. La grieta que separa al peronismo mendocino tiene de un lado la euforia kirchnerista, con el sacrificio de la Dama. Del otro lado están los intendentes y el peronismo no cristinista, que se guardaron la carta de desdoblar sus propias elecciones en el último congreso partidario. Algo a lo que igualmente están habilitados, pero se ve que las cuentas claras preservan la amistad. Habrá conversaciones para la unidad, pero no será sencillo ¿Los intendentes están dispuestos a que La Cámpora se vaya con el partido Unidad Popular y se lleven la bandera simbólica de Cristina?
Los jefes distritales deben cruzar el Rubicón si quieren que el peronismo vuelva a gobernar Mendoza. Esta provincia no es antiperonista, sólo es antikirchnerista. Es un dilema difícil, pero si no se extirpan a Cristina y la dejan a un costado, los próximos gobernadores mendocinos serán radicales, o liberales. Pero para escindirse de Cristina, los dirigentes del PJ deben estar dispuestos a hacer una elección muy mala en 2025. Y en 2027, de paso.
Emir Félix, su hermano Omar, Matías Stevanato, los referentes de los principales distritos peronistas -ninguno gobernado por La Cámpora- miran con detenimiento qué pasa en el resto del país. En Entre Ríos, donde habrá internas peronistas el 6 de julio, la junta electoral partidaria bajó cuatro de las cinco listas, y sólo quedó una que representa un acuerdo entre el ex gobernador Gustavo Bordet y el massismo. El kirchnerismo duro se quedó afuera del armado y está amagando con ir por afuera del PJ. Ocurrió un día antes de la condena a Cristina. Tal vez es una ruta que querrían explorar. “Esto no es un 17 de octubre. Algo así sucede cada 200 años… miren Entre Ríos… los dejaron afuera de todo” dice uno de los dirigentes que no comulga con el kirchnerismo, analizando la situación.
La cancha quedó más chica para todos. En medio de los discursos de unidad, Anabel Fernández Sagasti y Lucas Ilardo tienen menos espacio para irse por fuera del PJ. Pero del mismo modo, Emir y los intendentes ven reducidas casi a cero las chances para despegarse de Cristina. Hasta el intendente de Maipú, Matías Stevanato, estuvo en el zoom de intendentes peronistas de todo el país para hablar de la movilización del miércoles. El maipucino es de los que eluden todo el tiempo las esquirlas de la política. Lo hace mejor que Nicolino. Cinco de los siete jefes comunales evitaron las expresiones públicas o en redes respecto de la condena por corrupción a la ex presidenta. El propio Stevanato, Omar Félix (San Rafael), Emir Andraos (Tunuyán), Edgardo González (Lavalle) y Celso Jaque (Malargüe) optaron por la prudencia. Menos distantes fueron Flor Destéfanis (Santa Rosa) y Fernando Ubieta (La Paz), que sí hicieron sus propios posteos.
¿Cuál es la posición de Emir y los intendentes respecto de Cristina? Todos están “cubiertos” por el paraguas de la comunicación pública del PJ. Aunque no profesan cristinismo, no quieren que la presidenta del PJ -aún lo es- sea humillada en este proceso. Hubo contactos a diario entre ellos y Anabel en la semana que pasó. Y de un modo u otro todos pondrán un granito de arena en la movilización del miércoles.
Las elecciones en Mendoza
El dilema del peronismo será mayor si además de ordenar las listas para las elecciones nacionales, deben hacerlo para las provinciales. Eso sucederá si finalmente Alfredo Cornejo decide unificar ambos comicios. Cambia Mendoza ya dio una seña en este sentido, al suspender por este año las PASO provinciales. Esa suspensión no tendrá efecto si las elecciones se mantienen desdobladas. Pero Cornejo se tomará hasta el último minuto posible para decidir cuándo se vota, entre el miércoles 16 o el jueves 17 de julio, horas antes de tener que emitir un decreto de convocatoria a renovación de legisladores provinciales.
¿Cuál podría ser el efecto en el peronismo? ¿Juntos, pero desdoblados? Podría ocurrir que aunque La Cámpora y Emir Félix llegasen a un acuerdo por las listas, los intendentes hicieran “rancho aparte” como ya lo han hecho cuando en 2023 la fórmula a la gobernación fue Omar Parisi-Lucas Ilardo.
Pero las conversaciones durante el fin de semana anduvieron en otro sentido. Si el escenario es de elecciones conjuntas, con CFK creciendo y La Cámpora adentro; la “pecera” donde podría pescar votos el PJ será mayor. De repente, pasaron de una expectativa de 18 puntos, o menos, a cerca de 24 a 26 puntos en las elecciones de octubre, a tiro de meter dos diputados nacionales y conservar las bancas que hoy ponen en juego. Aún así, Emir deberá ejercer su liderazgo político para que los intendentes no se fuguen cada uno hacia su proyecto departamental, si ocurre algún hecho traumático que disperse el voto peronista.
Qué dicen en el gobierno
Cristina presa no afecta sólo al peronismo. Es de tal densidad lo ocurrido, que el cambio de escenario es para todos. En el gobierno provincial tienen medido que la imagen de Cristina permanece estable en Mendoza, alrededor de los 20 puntos de positiva y cerca de 80 negativa. No se alteró siquiera cuando la banda de “Los copitos” quiso asesinarla hace casi tres años. Pero entienden que la épica peronista de la proscripción podría acercarle algunos puntos al peronismo. De hecho, en un escenario de acuerdo entre Cambia Mendoza y La Libertad Avanza, en el gobierno ven al PJ segundo, muy cómodo, con Emir Félix ingresando como diputado nacional al Congreso de la Nación, si es que finalmente es el candidato.
En un mapa diferente, sin acuerdo entre los oficialismos, la visión del cornejismo es que el peronismo mendocino podría salir tercero, o cuarto, en una escena en la que ni Cambia Mendoza ni la Libertad Avanza tienen candidaturas descollantes. Esa “foto” de oficialismos separados podría convertirse en una lotería electoral. A tal punto que los peronistas creen que con cerca de 26 puntos y el oficialismo mendocino separado de Milei, podrían salir segundos e incluso desplazar a Cambia Mendoza. Eso sí que sería una sorpresa mayúscula.
¿Importan los nombres propios? Hoy, poco y nada. La centralidad y la polarización se la llevan Javier Milei contra la casta y Cristina presa. No hay lugar para nadie más, y la agenda de las elecciones de octubre será absolutamente nacional.
El miércoles es el nuevo “Día D”, el desembarco de Cristina en Comodoro Py con una movilización peronista de alto voltaje acompañándola. El riesgo lo admiten los propios peronistas. “Imaginate una columna enardecida pasando por el Paseo Alcorta, el Palacio… el shopping, el MALBA…” especuló. Esa marcha quedaría desactivada si todas las notificaciones se cumplen por Zoom y acuerdan otorgar a Cristina prisión domiciliaria. El temor y la prevención del gobierno es que finalmente ella vaya a Tribunales y se alarguen las horas. Por eso, el Ministerio de Seguridad de la Nación tomó la precaución de comunicarse con cada gobernador peronista y con los intendentes más importantes del PJ, para garantizarles que no habrá humillación, y que les dejarán marchar y movilizarse en paz a los manifestantes. No habrá “protocolo” ni provocaciones. La duda es que si la Justicia decide meterla presa de verdad hasta que decidan la domiciliaria, la noche del miércoles podría resultar en extremo complicada.
El endurecimiento oficial con el peronismo callejero vendría después. Sobre todo, porque ya hay grupos que empiezan a discutir la calle: los jubilados, los del Garrahan, las familias de discapacitados, los colegios tomados. Patricia Bullrich no va a permitir que la prisión domiciliaria de Cristina se transforme en un santuario permanente y foco de conflictividad. En las primeras horas de este domingo dio una muestra de esto, cuando en un operativo de media hora desalojaron a los militantes apostados frente a la casa de CFK en Constitución.







