Vecinos de Chacras de Coria reclaman seguridad debido a los constantes robos que sufren en sus casas. El aislamiento obligatorio no hizo que estos delitos dejaran de ocurrir. Temen que la zona esté “liberada”.
Te puede interesar: El paquete de medidas que estudia Capital para los comerciantes
Desde que comenzó el aislamiento el 20 de marzo, delincuentes entraron dos veces a robar a la casa de un hombre que vive en calle Larrea, a 300 metros de la Comisaría de Chacras de Coria.
“Hace dos días desvalijaron por completo un departamento que está delante de mi casa”, contó a Diario UNO la víctima, de quien se preserva su identidad.
En este caso, los ladrones robaron una computadora que su dueño escondía todos los días antes de salir a trabajar, una cámara de fotos, un equipo completo de montaña, herramientas de trabajo y todas las zapatillas que tenía. “Me dejaron solamente con las zapatillas que tenía puestas”, dijo el hombre.
Antes de comenzar la cuarentena le habían robado la bicicleta y otros elementos, por lo que decidió con su vecino poner más seguridad. Luego, postergaron el plan para cuando terminaran las medidas sanitarias por coronavirus, pero los delincuentes no dieron tregua y volvieron a entrar a su casa.
“La Policía viene, mira, te hacen hacer la denuncia, y cuando vas te mandan de comisaría en comisaría y estás el día entero haciendo denuncias. Uno no espera recuperar las cosas, pero por lo menos que vigilen un poco más”, indicó la víctima.
Uno de ellos hizo un posteo en Facebook, indignado por los constantes robos, y se sorprendió por la cantidad de mensajes que recibió de residentes de la zona que habían vivido la misma situación.
“Esto me da la sensación que está liberada la zona. Los vecinos se están organizando para pagar por seguridad privada, y es una locura que la gente tenga que pagar por seguridad”, dijo la víctima quien señaló que en el último año le robaron 20 veces, por lo que decidió no tener nada en su casa.
“No puedo salir de mi casa y dejar a mis hijos solos. Cuando salgo a trabajar los tengo que dejar en la casa de mi mamá”, detalló.
Además, señaló que intentó hablar con el comisario de la zona, pero no lo encontró y fue atendido por otro policía que no le dijo ni una sola palabra ante su reclamo de seguridad.
El 1 de septiembre de 2019, Francisco Donoso, de 70 años, empresario chileno que vivía en Chacras, fue asesinado a puñaladas en el abdomen y en la espalda por dos delincuentes que entraron a su casa para robarle.
El hombre dijo que luego de ocurrido ese crimen, hubo más presencia policial en la zona, pero que solo duró una semanas y luego volvió a ser todo como siempre.
Además, dijo que cuando pasa algún hecho y llaman a la Policía, los efectivos llegan rápido, pero lo hacen caminando porque no tienen ni movilidad.
También contó que, hace un tiempo, una vecina llegó a su casa y se encontró con 5 delincuentes en el interior.
Hace unas tres semanas, un amigo que vive en su misma cuadra, salió a su patio con su bebé de un año y se encontró con un hombre armado. Inmediatamente entró a la casa, se encerró y llamó a la Policía, pero cuando llegaron el delincuente había escapado.
Insólito
La última víctima de los constantes robos relató que hace un tiempo los delincuentes le robaron el lavarropas que estaba en su patio y fue su vecino quien se dio cuenta.
“Vio que desde mi patio salía un chorro de agua, y lo fue siguiendo. Se dio cuenta que el agua seguía por las vías, por lo que los ladrones se lo habían llevado caminando. Llegó un momento que el lavarropas se quedó sin agua y perdió el rastro, pero en ese momento ve a unas personas caminando con el lavarropas, les preguntó y le dijeron que lo acababan de comprar. Mi vecino les dijo que era de él, que se l acababan de robar. Lo cargó al auto y me lo trajo de nuevo”, contó.
Más robos en la zona
Otra víctima de los robos de la zona, contó que en el complejo La Misión, que está en calle Viamonte, a 100 metros de la comisaría, funciona un restorán y un patio cervecero que cuentan con un gran estacionamiento para los clientes.
Solo tenían un sereno de noche, cuando iba más gente, y durante los fines de semana todo el día, pero durante la semana en el día no había seguridad.
Dijo que en tres meses robaron en unos 10 o 15 autos por día, sin que nadie lo notara y siempre con el mismo modus operandi.
“Entra un auto, se pone al lado de otro tapándolo, se baja un delincuente, forcejea la puerta o rompe un vidrio y le roban todo lo que hay adentro, y después se van”, señaló.
