José Luis Salassalas.jose@diariouno.net.ar
Todo comenzó cuando dos hombres que circulaban por la zona en una moto de gran cilindrada evadieron a dos policías de la UMAR (Unidad Motociclística de Acción Rápida) que se aprestaban a un control de rutina.De ahí se desencadenó una persecución que terminó en la esquina mencionada, donde interceptaron a la moto y al intentar detener a uno de los sospechosos (el otro huyó) se produjo un forcejeo con los policías.El arresto no fue nada fácil para los efectivos policiales, ya que salieron en defensa del hombre algunos vecinos del lugar, que “arrojaron elementos contundentes y puntapiés. Y en un momento lo tomaron de atrás al policía que intentaba hacer la detención y así le lograron arrebatar el arma reglamentaria”, relató el comisario Hugo Lucero.El sospechoso logró zafarse y se internó en una vivienda con el arma policial. Luego “arribó personal policial de apoyo y también fueron recibidos con piedrazos y otros elementos contundentes. El hombre comenzó a saltar medianeras y con el arma robada efectuó dos disparos hacia los policías, aunque sin herir a ninguno”, añadió el jefe de la Distrital Sur.Finalmente fue detenido en el interior de una casa de calle Esquiú, a media cuadra de la esquina con Palau, y se le secuestró el arma, que “a simple vista presentaba que se había trabado con un cartucho”.La detención de este hombre y el ingreso de los policías a las viviendas enardeció aún más a los vecinos que en plena calle se enfrentaron a piedrazos con los efectivos de Infantería.También cayeron algunas piedras de gran tamaño desde los patios de viviendas de la zona. Los efectivos respondieron con balas de goma para disuadir a los revoltosos, entre los que había varias mujeres.El detenido fue llevado a la Comisaría 32 y, junto al arma y moto que fueron secuestradas, quedó a disposición del Segundo Juzgado de Instrucción.Además, tres policías resultaron lesionados por los piedrazos y uno de ellos también por la mordedura de un perro que soltó uno de los vecinos.Dos días antes cerca de esa zona se había registrado una agresión similar a policías que hicieron un procedimiento por un robo. “Ya es común denominador que en barrios o sectores considerados conflictivos, donde no todos son malas personas, nos reciban con mucha cantidad de elementos contundentes y resultan averiadas las movilidades y el personal policial lesionado”, manifestó el comisario Lucero.
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Foto: Federico Froullet / diario UNO
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