Luego de un par de días de investigación y peritajes solicitados por los investigadores, se complicó la situación del penitenciario que fue detenido el domingo en por realizar disparos al aire.
Al hombre le encontraron en su casa armas de guerra cuya portación no pudo justificar, por lo que fue imputado y este jueves era trasladado a la cárcel.
Gabriel Escajadilla (39), quien trabajaba en el penal , en , fue denunciado el domingo cerca de las 22 por sus vecinos, en el barrio Santa María. Varias personas llamaron al 911 diciendo que estaba disparando en la calle.
La policía llegó al lugar y encontró al acusado con un amigo. Al ingresar en la casa del penitenciario, los efectivos hallaron un revólver calibre 22, una escopeta 12-70 y una pistola calibre 40 con cargador y cartuchos. También había 130 vainas servidas de distintos calibres, 200 proyectiles de pistola 9 milímetros y dos cargadores FAL calibre 7,62.
Escajadilla solo tenía la documentación del revólver calibre 22, que no funciona. De la escopeta y a la pistola (consideradas armas de guerra) no poseía los papeles reglamentarios.
El sospechoso y el otro hombre fueron detenidos y trasladados a la Comisaría N°35. Tras una serie de peritajes y ante la ausencia de la documentación, el penitenciario quedó imputado por portación ilegal de arma de fuego de guerra. Este delito contempla una pena de 3 a 6 años de prisión y no es excarcelable, por lo que el acusado hoy pasará al penal. Por ahora no declaró.
El fiscal del caso, Juan Ticheli, recibió un informe clave para decidir la imputación en contra de Escajadilla. Policía Científica levantó en la calle vainas servidas, en el lugar donde este hombre estuvo disparando al aire. Estos elementos fueron cotejados con las armas del acusado y el resultado fue positivo. El otro hombre detenido fue aprehendido por resistencia a la autoridad y en estado de ebriedad, pero quedó libre con una fianza de $5.000.
El origen de las armas
Los pesquisas solicitaron al RENAR (Registro Nacional de Armas), un informe sobre la procedencia de las armas que tenía el penitenciario. Estos resultados son esperados por las autoridades judiciales, ya que hay sospechas de que provienen del mercado negro o de que hayan sido robadas en la Policía o en la propia penitenciaría.
De ser así, Escajadilla, que no tiene antecedentes, también podría ser imputado por encubrimiento o por robo.
-Tenencia y portación. La primera habilita al usuario a mantener el arma en su poder, transportarla descargada y usarla con fines lícitos (caza o tiro deportivo). La segunda consiste en disponer en un lugar público un arma cargada para uso inmediato. La tenencia con autorización no está penada.
