El guión –porque se trató de una parodia de justicia– se estropeó cuando Analía Palacios no cumplió con su parte. En la sala principal de audiencias del Fuero Penal de La Plata la mujer debió repetir lo acordado: ella y su marido, cuando todavía estaba vivo, se habían enterado de la intención de matar de uno de los acusados por el doble crimen de los hermanos Massa, cometido en 2012 en Cañuelas. Pero la viuda, ante el desconcierto de todos, reveló que el fiscal de la instrucción les pagó para falsear los testimonios. También que la maniobra tuvo amparo político y, tal vez lo más inesperado, el aval de la familia de las víctimas.Según consignó Tiempo Argentino, el martes 14 de julio, con las puertas cerradas a la prensa, Palacios, de 33 años y embarazada de siete meses, juró frente a los jueces del Tribunal Oral 5 contar toda la verdad. "La misma noche de los asesinatos –sostiene–, el fiscal Rodolfo César Robatto vino a mi casa a buscar a mi marido, Mario Corbalán, y le dijo que vaya a la comisaría porque necesitaba una mano."
Un fiscal pagó a falsos testigos para que acusen a un hombre de doble homicidio
