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El menor de 14 años investigado como supuesto autor del crimen del joven en Maipú es inimputable por la edad. Se abstuvo de declarar y estará tres meses en un albergue oficial.

Allí estará no más de tres meses y si es necesario extender el tiempo de tratamiento en un albergue, en él puede llegar a permanecer hasta seis meses o un año, tras lo cual recuperará su vida normal.

El adolescente fue entregado por su propio padre el martes a la noche revelando que su hijo era quien había dado el navajazo mortal al cuello de Emanuel. Por su corta edad (menor de 16 años) el chico es inimputable ante la Justicia penal, por lo que no puede ser ni acusado ni condenado por el asesinato. Esa es la razón por la que la fiscal Liliana Curri, tras tomar el caso sobre la medianoche de ayer y cumplir con el trámite de la declaración, no continuó con las actuaciones, no llamó a más testigos que los que oportunamente recolectó la fiscalía especial ni sometió al menor a una rueda de reconocimiento. Con la inimputabilidad acreditada puso al muchacho bajo disposición de la DINAF. La decisión de la magistrada es, ni más ni menos, lo que manda claramente la Ley Nacional Nº26.061 de Minoridad, que señala que los menores inimputables que han cometido delitos deben ser puestos bajo la órbita del Poder Ejecutivo en un centro de rehabilitación. El tratamiento El menor ya está alojado en un espacio de salud mental y a partir de hoy será evaluado por psicólogos y un grupo interdisciplinario para darle la contención necesaria que permita su recuperación y definir su destino durante el tratamiento. Este proceso implica una primera etapa de diagnóstico en la que los profesionales de la DINAF no sólo indagarán al menor sino que además harán un abordaje familiar con entrevistas a los padres y encuestas ambientales en el domicilio y el entorno barrial. Luego de cumplir esa primera fase, esa dirección decidirá si el menor queda alojado en un albergue bajo su órbita o por el contrario se buscan otras alternativas. El protocolo tradicional de la DINAF indica que primero se ve si el joven afectado puede llevar el tratamiento dentro de su ámbito familiar; es decir volver con sus padres y a su entorno habitual.

Si esto es posible y no pone en riesgo su recuperación, es lo que se prioriza. De lo contrario habitualmente se busca como una segunda opción la denominada “familia extendida”, es decir que quede a cargo de un pariente o allegado directo.

Si esta posibilidad no es viable o por sus características el tratamiento lo exige, entonces el menor es alojado en un albergue por unos meses.

En poco tiempo, en libertadDe cualquier forma, el menor volverá a la vida normal, es decir a su entorno familiar, en libertad, asistiendo a una escuela o con educación a domicilio, salvo que no tenga a nadie fiable, en unos pocos meses.

Es que la DINAF no puede tener a un menor en un albergue y separado de la familia más de tres meses; para extender ese plazo debe fundamentar ampliamente las razones ante la Justicia de familia. Esto es porque la ley de minoridad evita la institucionalización sin tiempo límite de estos jóvenes en correccionales o colonias de menores.

De hecho, el mejor ejemplo es el del menor de 13 años responsable del cuádruple crimen de Las Heras, en el que mató a toda una familia a puñaladas.

Tras tres meses de permanecer en la DINAF el adolescente volvió con su familia, con un tratamiento asignado y se mudó de domicilio para retomar su vida diaria.

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