Inseguridad en Mendoza

Testigos y el pasado carcelario complicaron a los sospechosos del crimen del fletero en Guaymallén

Gabriel Gordo Romero (37) y Marcelo Gastón Mendoza (32) fueron capturados en la noche del lunes, a 15 días del asalto donde fue baleado Juan Mauricio Villanueva (55). El detalle de una investigación de hormiga que logró identificarlos en la causa

La causa por el asesinato de Juan Mauricio Villanueva (55) comenzó como una nebulosa pero gracias al trabajo de hormiga de los investigadores se fue encaminando hasta lograr la detención de los dos sospechosos de asaltar y matar al fletero en Guaymallén. El aporte de testigos y el pasado carcelario de los detenidos fueron clave para la pesquisa.

Desde que Villanueva fue baleado en la puerta de su domicilio para robarle su camioneta Nissan Frontier los sabuesos supieron que no estaban ante un caso fácil. La madre de la víctima que presenció el hecho dijo que no podía reconocer a los autores, los videos de las cámaras de seguridad aledañas no eran del todo claro como para identificarlos y, de postre, el rodado apareció incinerado al día siguiente y no se pudieron levantar huellas.

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La camioneta de la víctima fatal apareció incendiada al otro día del robo en Guaymallén.

La camioneta de la víctima fatal apareció incendiada al otro día del robo en Guaymallén.

Los policías de la División de Homicidios establecieron que el robo había sido al "voleo" ya que en una de las imágenes se veía a los sospechosos caminar en una dirección y cuando ven la camioneta de la víctima estacionarse se dirigen hacia ella para cometer el asalto. La investigación ingresó en una encrucijada tal que a los pocos días se ofreció una recompensa de $700 mil para quien aporte datos concretos sobre los autores del hecho.

Los uniformados comenzaron a hacer trabajo de campo en las inmediaciones de la feria de Guaymallén y obtuvieron el dato que un joven sindicado como Gordo vive en la zona y solía cometer hechos delictivos. Era información muy superficial, hasta que el 14 de abril -un día antes de que muriera Juan Villanueva- una pareja se presentó en la Oficina Fiscal 9 y aportó la información de que este sujeto había estado ofreciendo la camioneta del fletero.

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Los pesquisas no demoraron mucho en identificarlo como Gabriel Alejandro Romero, un hombre de 37 años con varios antecedentes de delitos contra la propiedad y que en noviembre pasado había recuperado la libertad tras cumplir una pena por un robo agravado por el uso de arma de fuego.

Días después, los investigadores recabaron desde la calle el dato de que el Gordo Romero solía moverse con Marcelo Mendoza, otro sospechoso de 32 años que el 10 de marzo pasado había quedado libre tras cumplir una pena por un robo simple. De hecho, en su perfil de Facebook -que utiliza con otro nombre- festejaba el hecho de volver a la calle.

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Pero el dato más importante fue que al revisar los antecedentes carcelarios de ambos detectaron que estuvieron detenidos juntos en la penitenciaría, lo que potenció la hipótesis de que ambos podían haber estado cometiendo delitos en conjuntos. Además, Mendoza tiene un tatuaje de estrella en su rostro y ese dato lo había aportado el propio Villanueva a un familiar antes de morir.

Ahora ambos serán imputados por homicidio criminis causa -matar para garantizar la impunidad del robo- y arriesgarán una pena de prisión perpetua, aunque antes de eso la fiscal de Homicidios Claudia Ríos deberá reunir más pruebas para robustecer la investigación en las próximas semanas.

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Juan Villanueva, la víctima del crimen en Guaymallén.

Juan Villanueva, la víctima del crimen en Guaymallén.

Crimen en Guaymallén

En las últimas horas del 10 de abril pasado, Juan Mauricio Villanueva se encontraba llegando a su casa ubicada en calles Gomensoro y Colón. Venía de buscar a su madre de una iglesia cercana. Cuando había estacionado su camioneta Nissan Frontier, con la que trabajaba como fletero, fue sorprendido por dos ladrones que tenían intenciones de llevarse el rodado.

Villanueva se resistió pero recibió un primer disparo con el cual lograron bajarlo del habitáculo de la camioneta. Sin embargo, cuando los ladrones comenzaron a manejar para escapar notaron que el hombre se había colgado de la cajuela, por lo que recibió un segundo impacto de arma de fuego y quedó tendido en el asfalto. El fletero quedó internado y terminó muriendo nueve días después.