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Johana Ortiz Morales (28) ingresó a una despensa y se encontró con un asalto y delincuentes a los tiros. Ella y su hijo fueron baleados. Estaban en el negocio para cargar la tarjeta del micro para ir a trabajar.

Terrible testimonio: “Nos arruinaron la vida en un segundo”

Por Catherina Gibilarocgibilaro@diariouno.net.ar

Johana Ortiz Morales (28), casada y madre de cuatro hijos pequeños, nunca pensó que ir a cargar una tarjeta para el micro para ir a trabajar al otro día podría cambiarle la vida. Y es que la joven concurrió con su hijo Gabriel (7) a la despensa Teresa, en la casa 18 de la manzana 27 del barrio Infanta, de Las Heras, donde llegaron dos delincuentes que asaltaron a un hombre en la vereda y terminaron adentro a los tiros. Uno de los impactos alcanzó a madre e hijo. Johana tiene una bala en su pierna derecha y está internada en el hospital Lagomaggiore, mientras que Gabriel sufrió un roce del proyectil que le dio en un dedo. Ambos están fuera de peligro y los presuntos autores detenidos.

Pero es la propia Johana quien desde la habitación 1.101 del nosocomio cuenta la dramática historia vivida. Con voz pausada contó: “Fui a cargar una tarjeta Red Bus para ir a trabajar y lo hice con Gabriel. Entramos a la despensa cerca de las 23. Adelante mío había una pareja, ella estaba embarazada. Esperé mi turno y en eso ingresó un niño a comprar. Su padre quedó afuera en la moto a esperarlo”.

Johana se acomoda la pierna por el dolor y sigue: “De repente aparecen dos hombres con gorra y un pañuelo negro en la boca. Siento que empiezan a pedir la moto, que se la entregue. El dueño no se resistió. Allí sentí un tiro y como un golpe en la pierna. Me miré y estaba toda ensangrentada y pensé que me habían dado en una vena”.

Luego con la voz entrecortada la joven madre recordó el momento en que miró a su hijito para ver si estaba lastimado : “Quedamos los dos fuera del negocio porque todos se fueron. Él estaba lesionado en un dedo y lloraba y gritaba a la par mía pidiendo ayuda. Sollozando y a los gritos él repetía ‘ayuden a mi mamá por favor’. Entonces empezaron a salir de sus casas varios vecinos para socorrernos. Él no paraba de llorar y yo también. Pensé lo peor. Una señora con una remera me ayudó a limpiar la gran cantidad de sangre mientras yo pedía que ayudaran a Gabriel. También se acercó un estudiante de enfermería que me tabicó la pierna para que no perdiera más sangre. Yo estaba bajo shock. Gabriel estaba tomado de mi mano cuando lo hirieron”.

La joven, quien vive a dos cuadras y media del lugar del asalto, recordó que “una amiga mía se ocupó de él y también lo trajeron aquí al Lagomaggiore para asistirlo. Luego mi marido lo llevó al Notti, donde lo controlaron”.

AngustiadaJohana fue categórica al afirmar que “me siento muy decepcionada de la policía, de los controles que hacen y de las autoridades que los mandan. No puedo creer que esto me esté pasando a mí. Siempre lo veía en la tele cuando le pasaba a otro. Ahora los ladrones roban no para comer sino para drogarse. Tampoco podemos vivir presos. Nos arruinaron la vida en un segundo. Para ellos –los delincuentes– no vale nada”, concluyó.

Ola de asaltos►En Algarrobal. Delincuentes armados entraron ayer en la madrugada a una casa de Las Heras, donde atacaron a los ocupantes y les robaron $5.800 y electrodomésticos.

►Lo esperaban. Atilio Pegoraro llegó a su casa en Guaymallén el miércoles y fue abordado por dos hombres armados que le robaron su camioneta. ►Atraco. Un taxista denunció que fue asaltado por una pareja en la madrugada de ayer. Lo amenazaron con un arma y le robaron $600 de la recaudación. ►En una finca de Guaymallén. Sujetos armados robaron electrodomésticos y un auto, ayer en la madrugada.

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Se recupera. Johana Morales en la habitación del hospital Laggomagiore.
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Las personas que nos gobiernan tienen que hacer algo para que esto se termine. Así no se puede vivir más” (Cintia Zapata, amiga de Johana).

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