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Este miércoles se conocerán los alegatos de las partes. El fiscal pedirá penas de prisión para los acusados. Las víctimas relataron episodios desgarradores que inculpan a los padres y a un amigo de éstos

Termina en San Martín el juicio a una pareja por el abuso de sus 7 hijos

Por Enrique Pfaab

pfaab.enrique@diariouno.net.ar

El infierno existe y está en una de las casas de la manzana 33 del barrio San Pedro, en San Martín. Los carceleros de ese lugar fueron un matrimonio, hoy de 37 y 34 años, y los que lo padecieron fueron los 7 hijos, de entre 3 y 15 años. Los niños sufrieron durante 8 años abusos sexuales, abandono, vejaciones y castigos físico. Hoy, la Fiscalía pedirá una dura condena para la pareja y también para un amigo de ambos.

En el Palacio Judicial de la zona Este, para quienes han trabajado, declarado y tenido algún tipo de participación en las audiencias que la Segunda Cámara del Crimen llevó adelante durante este último mes y que hoy llegarán a los alegatos, este caso es el más macabro que ha sido tratado en los estrados locales.
El caso se descubrió en febrero de 2013, en forma fortuita, aunque ahora el gran cuestionamiento interno es por qué no se les prestaron atención a todos los indicadores que señalaban que estos siete niños podían estar en riesgo.Los hijos de la pareja son cinco varones,  que tienen hoy 13, 10, 7, 6 y 3 años, y dos niñas, ahora de 14 y 15 años, que son las víctimas de abuso sexual agravado y por las que se iniciaron las acciones penales.Las dos hermanas eran sometidas en su casa a juegos sexuales y forzadas a mantener relaciones con al menos un amigo de la familia, que también está imputado en la causa. Los abusos eran cometidos a la vista del resto del grupo familiar.Ayer, los habitantes de la manzana 33, a pesar de que las detenciones se practicaron hace más de dos años y los niños ya no viven más en esa casa, todavía se conmocionaban por lo ocurrido“Ella (la madre) era una mujer muy callada. No creo que pesara más de 30 kilos. Era muy rara”, contó un comerciante.“Yo lo veía a él (el padre) salir a la mañana, con sus herramientas de albañil. Vivían acá desde hacía mucho. La abuela de los nenes es la dueña de la casa”, contó otro vecino.“A los chicos siempre se los vio muy mal. Muy delgados, sucios y mal vestidos. Daban pena”, recordó una vecina.“Era frecuente ver en esa casa a hombres que no eran del barrio, muy borrachos”, recordó otro habitante de la manzana.Durante este mes los jueces Viviana Morici, José Luis del Pópolo y Armando Martínez y el fiscal de cámara Mariano Carabajal escucharon testimonios estremecedores; desde los abusos sexuales hasta la violencia extrema. Abusos y violencia Las nenas eran entregadas por los  padres a por lo menos un amigo de la familia para que las abusara   sexualmente, mientras en el televisor de la casa los padres ponían videos porno y los observaban.Una de las niñas declaró, a través del sistema de Cámara Gesell, cómo cierta vez su padre agarró a uno de los niños de un brazo y de una pierna y lo arrojó contra una de las ventanas.  Además recordó cómo, otra vez, el hombre golpeó brutalmente a otro de sus hermanos por haberse comido una feta de fiambre que había encontrado en la heladera.Los testimonios de los docentes que les daban clases a algunos de los hermanos dan cuenta de que los chicos solían ir vestidos en forma absurda, “con pulóver en días de mucho calor y en remera cuando hacía muchísimo frío”, relató una testigo.Otra maestra recordó que uno de los hermanitos solía treparse a la reja de una de las ventanas del aula y se mantenía ahí durante toda la clase, sin que pudieran hacerlo bajar.También los niños víctimas contaron que era frecuente que en la casa los padres mantuvieran relaciones sexuales entre varias personas, a la vista de todos.Uno de los relatos más tremendos fue el de una de las hermanas, que contó que sus hermanos menores intentaban practicar actos sexuales con ellas después de ver lo que hacían con ellas los adultos.Hoy el fiscal Carabajal y los cuatro defensores que intervienen en el caso harán sus alegatos. Se prevé que el Ministerio Público pida penas muy elevadas.

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