Un joven de 35 años perdió la vida este martes por la tarde en un violento accidente. El muchacho se dirigía en moto y protagonizó un choque contra un camión que se encontraba detenido sobre la Autopista 9 de Julio Sur, a la altura del barrio porteño de Barracas, Buenos Aires.
Tenía 35 años y dejó un dolor al morir en un terrible accidente: iba en moto y no vio un camión estacionado
El angustiante accidente tuvo como protagonista a un joven que se estrelló contra un camión que había sufrido un desperfecto

El accidente acabó con la vida de un joven de 35 años.
La tragedia generó un profundo dolor en sus familiares y allegados, además de un caos vehicular en plena hora pico del regreso a casa.
El accidente se produjo en el tramo comprendido entre las calles Iriarte y California. Según las primeras informaciones, el conductor de la moto circulaba por la traza cuando, por motivos que aún se investigan, no logró advertir la presencia de un camión de gran porte que se encontraba varado a un costado del asfalto debido a un desperfecto mecánico.
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Fuentes en el lugar indicaron que los ocupantes del transporte de camión habían encendido las balizas correspondientes para señalizar la falla.
Accidente en Barracas: la investigación de la tragedia
Tras el fortísimo impacto, personal de la autopista y efectivos de la Comisaría Vecinal 4D acudieron de inmediato al lugar. Al constatar la gravedad de la situación, los agentes solicitaron el apoyo del helicóptero del SAME, cuyos médicos, lamentablemente, solo pudieron confirmar el deceso del conductor de la moto en el acto.
Inmediatamente se activó el protocolo forense y la zona fue acordonada para permitir el trabajo de los peritos de la Policía Científica, quienes buscarán determinar la mecánica exacta del accidente.
Caos de tránsito en un horario clave por el accidente
El accidente fatal tuvo un impacto directo en la circulación. Como consecuencia del operativo y los peritajes, la traza quedó reducida a solo dos carriles habilitados en sentido hacia la provincia de Buenos Aires.
Las demoras se multiplicaron rápidamente, agravadas no solo por tratarse del horario pico de la tarde, sino también por la cercanía del estadio La Bombonera. El embotellamiento coincidió con la masiva afluencia de hinchas que se dirigían al recinto de Boca Juniors para presenciar el encuentro ante Cruzeiro de Brasil, por la Copa Libertadores, sumando tensión a una jornada marcada por la tragedia.