Una mujer decidió vender su casa de Guaymallén cansada a sufrir robos a diario. Los delincuentes le vaciaron su vivienda, donde no quedó absolutamente nada. La mujer pidió ayuda para conseguir otro lugar donde vivir.
Rosa vive en Corralitos, donde compró su terreno y construyó su vivienda con todo su esfuerzo. Sola y triste, aseguró que se tiene que ir de allí. El último ataque lo sufrió el viernes pasado, cuando intentaron violarla.
“Me pidieron agua, salí a llevarle una botella y cuando iba llegando me dice: ‘¿Querés que hagamos el amor?’. Salí corriendo a buscar el teléfono para llamar a la Policía, pero el tipo ya estaba acá adentro. Me agarró a la orilla del horno, me bajó los pantalones, me sacó la bombacha, y me puso en cuatro. Me lastimó las rodillas y los codos”, contó Rosa a El Siete de Mendoza.
Se salvó gracias a sus perros: “Lo querían morder y él los pateaba. Cuando me soltó la boca para agarrar una piedra, ahí me zafé y saló por abajo. Corrí descalza”.
El problema fue que, al día siguiente, cuando regresó a su casa encontró que los ladrones le habían robado lo último que le quedaba, su heladera y el lavarropas.
En los robos anteriores se llevaron la mesada, la taza del baño, el bidet, un televisor, una jarra eléctrica, un horno eléctrico y toda la ropa de cama.
Contó, con mucha angustia, que con sus últimos 2 mil pesos se había comprado el generador para tener luz.
“Tengo un dolor tan grande adentro que no puedo llorar. Mi hija me dice que me tranquilice, pero te duele porque es tuyo, no usurpado, no vivís de arriba. Todo lo tengo de mi sacrificio, he cuidado abuelos, y si uno tiene un poquito más ayuda a los hijos”, aseguró Rosa.
“Solo Dios sabe lo que siento, porque esto es mío, de mi esfuerzo”, insistió.
“Cuando me tiraron ahí, que me arrodillaron se me vino todo el mundo a la cabeza, lo que deben sentir esas niñas cuando las violan y las matan. Y yo estaba solita y pedía auxilio, pero quién te va a auxiliar acá”, recordó con dolor.
Por último, Rosa manifestó: “Quizá lo hicieron para que me vaya. Dicen que hay que levantarse y tendré que seguir”.
