"No quiero que mi papá salga más de la cárcel", repite Luca, de diez años, una y otra vez. El 29 de diciembre de 2017, el agente penitenciario santafesino Facundo Javier Solís asesinó a la madre de sus dos hijos en un raid demencial en el que ultimó a balazos también a su exhijastra y al novio, a su exsuegra y a una excuñada. Hoy sus hijos le temen.
"Este malnacido arruinó a muchísimas familias y me sacó a gran parte de mi familia. Y arruinó a los chicos, sus hijos", sostuvo Melisa, hermana de Mariela Noguera, la exmujer de Solís asesinada junto a parte de su familia.
Los chicos están con asistencia psicológica desde el primer día y sobrellevan la masacre como pueden. Milagros pasó por una etapa en la que se autoflagelaba y "le pegaba al que tuviera alrededor", Luca teme que su padre regrese. “Diez años tiene. Me preguntó si es verdad que le iban a dar 35 años y me dijo: «Yo no quiero que salga más»”, contó su tía.
“Está aterrorizado, tiene miedo que el padre le haga algo. No sabemos qué pudieron haber vivido o escuchado, o qué fue lo que les dijo”, remarcó en diálogo con Aire de Santa Fe, y recordó además un vaticinio de su madre, también asesinada por Solís: “Me dijo que a mi hermana la iban a sacar en un cajón”.
Melisa sentenció: “Me dejaría más tranquila que este malnacido se muera. Tengo miedo que se me aparezca y me mate a los chicos”.
“El año pasado Milagros estuvo con una crisis emocional, se pegaba y le pegaba al que tuviera alrededor, estaba más de una hora gritando, llamando a su mamá”, recordó.
El asesino, que prestaba servicio en la Unidad de Traslados Judiciales y además era boxeador, está imputado de “homicidio calificado por el empleo de arma de fuego, por el vínculo y por ser perpetrado por un hombre en contra de una mujer mediando violencia de género” así como por cuatro “femicidios vinculados”.
Solís admitió su autoría en una de las masacres más sangrientas de la historia santafesina y en mayo darán a conocer su sentencia.
El hecho
El 29 de diciembre de 2017, el agente penitenciario ingresó por una puerta trasera a la vivienda de su expareja, Mariela Noguera. Allí sacó su arma reglamentaria y mató a Yoel Airaldi, quien era el novio de la hija de su ex. Luego hizo lo mismo con Aylén Tamara Soto, la hija de Mariela.
El imputado llamó en ese momento a Mariela y le avisó que había matado a su hija y que continuaría haciéndolo con el resto de sus familiares. Cuando Mariela llegó a la propiedad, el asesino la abordó en la vereda y le disparó en la cabeza.
Luego Solís fue hasta la vivienda contigua donde vivía su exsuegra, Generosa Carmen Loseco, y la mató. Salió de esa casa y fue hasta lo de su excuñada, Sonia Isabel Noguera, y además le disparó al hijo de ésta, que sobrevivió.
