La tumba de Azul Montoro, la joven trans que fue asesinada de 17 puñaladas mientras ejercía la prostitución en Córdoba, fue profanada la semana pasada.
De acuerdo a lo que informó en diálogo con elchorrillero.com su hermano, Hernán Espinoza, no es la primera vez que la familia sufre este tipo de hechos. Tiempo atrás destrozaron la totalidad del vidrio que cubre el nicho.
En aquella oportunidad, amigos y familiares de Montoro juntaron dinero y repararon los daños, con la particularidad de que invirtieron en un vidrio blindado de 5 milímetros de espesor.
El miércoles pasado volvieron a romperlo y esta vez se llevaron pertenencias. “Sacaron una imagen de San Expedito, de quien ella era devota, un peluche y una cadenita de oro”, detalló Espinoza.
Efectivos de la Unidad Regional II pudieron rescatar la imagen, pero por el momento el resto de las pertenencias no aparecieron.
La semana pasada rompieron el vidrio y se llevaron pertenencias de la joven.
Además tampoco accedieron a detalles puntuales de las cámaras de seguridad del cementerio.
“Fui a ver si había imágenes pero me dijeron que de las 30 cámaras que tienen, solo funcionan 14, aun así el personal del cementerio no tiene acceso a las mismas, sino que eso lo ven desde la Municipalidad”, señaló.
“Queremos saber quién es el responsable de esto para ver por qué hizo tanta maldad. Es difícil romper ese vidrio, tenés que atacarlo brutalmente para dañarlo y nadie vio ni escuchó nada”, aseguró.
Por el momento la familia sólo recurrió a llevarse a su domicilio los objetos que quedaron.
