Una familia de sanjuaninos que fue asaltada en Chile cumplió casi una semana varada en Chile porque
en el ataque la pareja y su hijo se quedaron sin documentos.
Los desafortunados cuyanos, Federico Ozollo y Guadalupe Balaguer, son hijos de un funcionario
del Gobierno de esa provincia y de un juez de la Corte, respectivamente.
Están en La Serena y no pueden cruzar a Argentina porque no tienen cómo demostrar legalmente
su identidad.
Desde entonces, golpean puertas en oficinas chilenas pero aún no tienen novedades. "Me quiero
ir ya, no aguanto más estar acá", resumió ayer Guadalupe, en una entrevista telefónica con
Diario de Cuyo.
Un mal trago que aún no acaba
Cuando les quedaba sólo un día para emprender el regreso a San Juan, dejaron todo adentro de
la cabaña, en el complejo Las Dunas (que da directamente sobre la playa y tiene un sistema de
seguridad propio), y la pareja con su hijo de 11 años salieron a caminar.
Al volver a la cabaña advirtieron que no estaba la camioneta Chevrolet y la puerta del
alojamiento había sido forzada. Alguien se había robado el celular, las llaves del vehículo, los
bolsos con la ropa y habían metido todo en la camioneta para robársela también. También les habían
llevado los documentos de los tres.
"Desde el Gobierno de San Juan se pusieron en contacto con nosotros y nos ayudaron mucho,
pero todo depende de las autoridades de acá. De a poquito se van haciendo cargo, pero todavía
seguimos esperando, esto no tiene respuestas", enfatizó la joven.
Mientras hace los trámites y busca soluciones, la pareja sigue gastando lo poco que le queda
de plata para comer. Sus propios familiares, desde San Juan, les recargan a diario crédito en el
celular que les quedó para que puedan seguir en contacto. Y la ropa que usan se salvó de milagro
del robo: "Por suerte -contó Guadalupe-, a la ropa sucia yo todavía no la había metido en los
bolsos. Así que la mandamos a lavar y estamos usando eso, además de un par de buzos que quedaron
sueltos. Si yo hubiera mandado a lavar antes y hubiera empacado eso también, a los tres nos habría
quedado solamente lo que teníamos puesto esa noche".
En cuanto a dónde se están quedando mientras tanto, "el alojamiento sigue siendo en la
cabaña, y a estos días el dueño no nos los está cobrando. Es lo menos que puede hacer. Hoy tenemos
una reunión con él y el abogado que tenemos acá para definir los términos en la demanda civil",
dijo Guadalupe.
De hecho, el abogado que contactaron en Chile no les cobra honorarios. Milita en una asociación de
defensa de los derechos del consumidor, y le pagarán con una parte de la indemnización que resulte
de la causa civil. Pero, a la vez, en la causa penal no tienen ningún tipo de horizonte: "Ya no
creo que veamos la camioneta", confesó la muchacha.