"Que no haya más estos problemas. Que él pague lo que hizo. Que haya justicia". Esas fueron las palabras con las que Serapio Janko (41) justificó la marcha que encabezará junto a sus familiares y vecinos, pidiendo justicia por el femicidio de Alejandra, su hermana.
A las 8 partían en vehículos desde la calle Coronel Videla, en , donde vivía esta mujer de 31 años, mamá de 3 hijos y de nacionalidad boliviana, que fue hallada en un arroyo el 21 de diciembre, luego de estar desaparecida 11 días . Su esposo le propinó un golpe en la cabeza que la habría matado.
La noticia del hallazgo en las aguas del Yaucha, a 7 kilómetros de su casa, la dio la policía. Su marido, Sixto Cruz, había denunciado que Janko estaba extraviada. En este lapso de tiempo, tanto él como su hermanastro Heber Mora dieron pistas falsas sobre su paradero, asegurando que había salido temprano a hacer unos trámites y que nunca regresó.
"Se han burlado de nosotros. Tanto tiempo y sabían todo lo que pasaba", se lamentó Serapio con respecto al accionar de su cuñado. Es que luego de que Cruz y su hermanastro quedaran detenidos, el primero confesó que mientras discutían le pegó en la cabeza a su mujer, aunque sin intención de matarla.
Recién con los resultados de la autopsia, el Cuerpo Médico Forense le aportó a la Justicia las pruebas que demostraron efectivamente que la mujer había recibido un golpe, porque el cuerpo presentaba un severo traumatismo de cráneo.
Tras la declaración, el juez a cargo de la causa, Oscar Balmes, imputaría al marido de la víctima por homicidio agravado por femicidio. También permanecería detenido Mora, bajo la calificación de homicidio agravado, ya que fue cómplice en el crimen al ayudar a su familiar a deshacerse del cadáver, al que habrían arrojado al agua.
Después de lo acontecido, trascendió que Janko ya le había hecho una denuncia por violencia a Cruz, aunque convivieron hasta principios de diciembre, junto con sus tres hijos, de 8, 4 y 1 año. "Sabíamos que le pegaba pero ya había ido a la comisaría y lo habían dejado libre. Como vivían con su familia, a veces lo atajaban por ese lado", contó el hermano de la víctima, ampliando que los menores ahora están a cargo de Yolanda, que es una de sus 7 hermanos. Según trascendió, el OAL decidió no darles tratamiento psicológico porque se encuentran en buen estado de salud y han recibido mercadería y algunos insumos por parte del Municipio.
"Mi hermana trabajaba bastante, era bien guapa. Los que le hicieron mal tienen que ir a la cárcel, tiene que pagar por lo que le hizo", se lamentó este hombre. Él con su familia, los vecinos y algunas agrupaciones en contra de la marcharán hoy pidiendo justicia.
