Nora Otín, mamá de Paula Jiménez -la mendocina secuestrada en Libia del Este el domingo-, está desesperada por la falta de noticias acerca de la situación de su hija, que llevaba ayuda humanitaria a Palestina. Su testimonio a los periodistas de Mañana es mejor, por radio Nihuil, denota la angustia propia de la incertidumbre, del no saber.
"Mamá: todo va a estar bien", el mensaje de la mendocina que fue secuestrada con ayuda humanitaria
Nora Otín, madre de la psicóloga Paula Jiménez, evocó el último contacto con la hija antes de que fuera secuestrada en Libia del Este junto con otro mendocino
- Desde la Cancillería argentina están tramitando una prueba de vida para saber cómo están Paula y Lucas (Aguilera) -explicó la mujer-. Hasta hoy no sabemos nada, no tenemos ninguna noticia. La intención es que se haga una visita humanitaria para saber cómo están. No sabemos absolutamente nada.
- ¿Cuál fue el último contacto que tuvo con su hija? -preguntó Mañana es mejor.
- El último contacto que tuve fue el sábado cuando Paula me contó que el convoy en el que se trasladaban se iba a mover hacia Libia del Oeste para pedir autorización para circular. Así, una parte del convoy se quedó, arrancaron, avanzaron y la otra parte del convoy quedó ahí, en el límite entre Libia del Este y Libia del Oeste. Este grupo de 10 personas, que fueron secuestradas, avanzaron en ambulancias y cuando llegaron al control 5-5 -así se llama- los secuestraron fuerzas de Libia Oriental.
La mendocina que llevaba ayuda humanitaria a Gaza
- ¿Cómo es el trabajo de Paula? ¿Cómo es que se vincula con este tipo de ayudas humanitarias?
- Bueno, la verdad que ellos son directores de investigación y se contactan a través de Nodal Noticias, portal de Latinoamérica y el Caribe. Paula y Lucas fueron directores de Nodal.
- ¿Ella es periodista?
- Ella es psicóloga.
- ¿Se sabe dónde están presos?
- No, sólo sé que es en Libia Oriental, pero no sabemos exactamente en qué ciudad están. Estamos a ciegas.
- Se ha dicho que Paula es parte de un subgrupo que iba a tratar de dialogar con las autoridades para que los dejaran pasar...
- No, no es exactamente así. Ellos estaban en Libia del Este, acampando, todos en carpa y el convoy con 250 personas más todos los vehículos que llevaban con toda la ayuda humanitaria. Había ambulancias, camiones con módulos habitacionales, alimentos, medicamentos, instrumentos médicos. En dos oportunidades fueron a negociar y volvieron hacia el campamento.
- ¿Cómo es el camino de la búsqueda que encabezan con la embajada y con quién tienen contacto, para saber si pueden pedir esa prueba de vida?
- Todo se está haciendo a través de los compañeros de Nodal, que han hablado en la Cancillería, en el Ministerio del Interior y en todos los organismos nacionales que puedan colaborar. Desde el Gobierno nacional no se ha recibido ninguna respuesta. Sigue el apoyo, por ejemplo, de los organismos de Derechos Humanos, de todos los comunicadores, porque en realidad ha salido en todos los diarios de Buenos Aires.
- ¿Tenés el último mensaje de tu hija?
- Me dijo: Mamá, mañana (por el domingo) vamos a intentar el cruce. No te hagás problemas que va a estar todo bien.
- ¿Y cómo la notaste? ¿Confiada en que lo podían lograr?
- Sí, la escuché muy confiada. Además, ella pone todo de sí. Nunca daría marcha atrás. Nunca.




