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David Montenegro (31) le dio terribles palizas a su novia, madre de su bebé. Ante sus amigas, la arrastró hasta su casa y amenazó con desfigurarla para que no lo denunciara

Pasará tres años y medio en prisión por golpear y encerrar a su pareja

Rosana Villegasvillegas.rosana@diariouno.net.ar

La incesante violencia de género que un joven pintor ejerció durante meses contra su pareja encontró un freno luego de que la Quinta Cámara del Crimen de Mendoza lo condenara a tres años y medio de prisión por hallarlo responsable de los delitos de lesiones, amenazas y privación ilegítima de la libertad contra su novia y madre de su pequeño bebé. La víctima, de 22 años, denunció que su ex pareja no sólo le dio terribles palizas, sino que en uno de esos ataques de ira la arrastró desde la casa de una amiga hasta su domicilio y que la encerraba con candados por fuera de su vivienda, para asegurarse que no lo fuera a denunciar. La odisea que vivió Yazmín Guevara comenzó a fines del 2012, poco después de que con su pareja David Montenegro (31) tuvieran a su bebé.

La pareja vivía en una casa de calle Los Pimientos, en el barrio La Favorita, cuando una mañana de diciembre -según denunció la joven en la Fiscalía de Ciudad- la furia se apoderó de Montenegro porque no encontraba el cargador de su celular en el momento en que se iba a trabajar. “Yo estaba haciendo dormir a mi bebé que tenía 5 meses y como no le fui a buscar el cargador, vino se subió a la cama y empezó a golpearme a piñas. Yo le pedía que no me pegara más, que tuviera cuidado con el bebé, pero él me decía que me iba a matar y hasta amenazó con golpear al bebé”, relató la mujer, quien aseguró que al salir de su casa, el hombre la dejó encerrada por fuera con candados, para evitar que saliera a denunciarlo.

Pero esa no fue la única oportunidad en que Montenegro agredió a su pareja. En otra ocasión se enfureció tanto que amenazó con golpearla con un martillo y fuera de sí la arrastró desde la casa de sus amigas hasta su domicilio, sin importarle los testigos de esa agresión. Esa noche, Yazmín temió lo peor: “me decía que me iba a pegar toda la noche, que iba a tener que declarar toda la noche porque no iba a poder hablar de lo desfigurada que iba a quedar”, contó la víctima. Tal y como solía acostumbrar, en esa oportunidad también la dejó encerrada en su casa, a sabiendas de que tenía un antecedente judicial por un robo agravado y si su pareja lo denunciaba en la Justicia, su situación se agravaría. Buscando no correr ningún riesgo, el hombre sólo la dejaba salir de su encierro acompañada por él y nunca la dejaba sola.

Tras las denuncias, el acusado fue detenido en un allanamiento que se concretó en agosto del 2013, cuando la policía lo encontró en una casa del barrio 8 de Abril de Las Heras. En virtud de sus antecedentes, el hombre fue alojado en la Penitenciaría Provincial.

“Tal vez aterrada por las consecuencias que podría acarrearle el hecho de que hubieran detenido a su pareja, a los pocos días la víctima se presentó a la Fiscalía y se retractó de sus denuncias anteriores, atribuyendo que ella se había descontrolado por una supuesta adicción al paco, pero pese a eso la Justicia corroboró a través de varios testigos que los hechos de violencia habían existido realmente”, confió el fiscal Carlos Torres, que investigó el caso.

Teniendo en cuenta estos elementos, la Quinta Cámara del Crimen a cargo de Laura Gil de Chales, lo sentenció a 3 años y medio de prisión, condena que quedó firme a mediados de noviembre.

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