A casi diez años del hecho, el Gobierno provincial deberá pagar una importante suma de dinero a la familia de un hombre que murió tras ser baleado por un policía en medio de un forcejeo que se produjo en el departamento de .
El hecho ocurrió en la madrugada del 29 de marzo de 2007, en las inmediaciones del club 25 de Mayo, ubicado en calles Circunvalación y carril Retamo, en la localidad de Philips. Cerca de las 2, se produjo un altercado donde intervino el policía Juan Carlos Núñez, quien terminó efectuando una serie de disparos con su escopeta de postas de goma contra Víctor Hugo Urquiza. El joven de 28 años fue trasladado al Hospital Perrupato, pero perdió la vida a las pocas horas.
Para explicar los detalles del hecho existen dos versiones: la del entorno del fallecido y la del efectivo policial. Cada parte tuvo sus argumentos para pedir y rechazar, respectivamente, la indemnización de 327 mil pesos que reclamaron en la demanda civil la madre, la esposa y los cuatro hijos de la víctima fatal.
Los demandantes aseguraron que el viñatero se encontraba regresando del club cuando fue sorprendido por un móvil policial, del cual desciende Núñez, le apunta con una escopeta y le ordena que se arroje al suelo. El uniformado le disparó dos veces en las piernas y, siguiendo el relato de la familia, en ese momento salió a la calle la concubina de Urquiza, quien tenía un cuchillo en su mano ya que estaba cocinando. El policía se subió al patrullero y cuando huía de la escena, el baleado tomó la puerta del auto y fue arrastrado 30 metros hasta ser víctima de un tercer disparo con postas de goma que le dañó el tórax, ya que se produjo a corta distancia.
La versión del policía es contrastante. Detalló que se acercó hasta el lugar ya que había un grupo de personas discutiendo en la parte trasera del club 25 de Mayo. Al arribar, una persona comenzó a insultarlo y el cantinero del lugar le manifestó que la pelea se originó porque Urquiza no quería pagar unas cervezas y le dijo que iba a prender fuego su casa. El policía observó al joven en cuestión con un bidón en su mano, supuso que era líquido inflamable y le pidió que deponga su actitud. Cuando trató de reducirlo, el viñatero tomó un cuchillo. Núñez efectuó un disparo al aire y como empezaron a acudir personas que lo insultaban y le tiraban piedras, decidió retirarse del lugar al advertir la inferioridad numérica. En ese momento Urquiza impidió que cerrara la puerta del vehículo y fue cuando se produce una pelea cuerpo a cuerpo donde el hombre termina con el disparo en el tórax.
El uniformado asegura que su versión está avalada por los peritajes que se realizaron en el expediente penal, donde quedó probado que el arma tenía torcida la parte de la culata producto del forcejeo.
En sede penal, el policía fue imputado por el delito de homicidio agravado por su calidad de policía, aunque tiempo después la investigación no avanzó y terminó prescribiendo el hecho sin que haya sufrido una condena en su contra.
En esa pesquisa declaró la concubina de la víctima fatal quien si bien afirmó que se produjo un forcejeo entre ambos protagonistas y que su pareja luego intentó subirse al móvil policial, garantizó que el cuchillo lo tenía ella en su mano ya que estaba cocinando.
La jueza civil Alicia Ambrosini tuvo en cuenta el examen psíquico del policía Núñez el cual arrojó que tiene "tendencia agresiva y características de inseguridad".
La magistrada admitió parcialmente la demanda civil -rechazó el rubro de valor vida- y condenó al Estado a pagar 690 mil pesos a los familiares de Urquiza, más intereses desde el día del hecho. Las costas del proceso serán pagadas en su mayor parte por la Provincia, aunque los demandantes deberán abonar la parte de la demanda que no fue aceptada.
