Con más de una decena de testigos en su contra, la Justicia decidió dejar detenidos a Gabriel Gordo Romero (37) y Marcelo Gastón Mendoza (32) por el crimen en Guaymallén del fletero Juan Mauricio Villanueva (55), ocurrido hace dos meses en un asalto.
Los dos presuntos asesinos del fletero Juan Villanueva seguirán detenidos por el crimen en Guaymallén
La fiscal de Homicidios Claudia Ríos había solicitado la prisión preventiva de ambos sospechosos. La investigadora se basó en 14 testigos, de los cuales 7 son de identidad reservada, que parecen comprometer al dúo de delincuentes en el asesinato. Pero también esgrimió que ambos tuvieron un pasado carcelario compartido, lo que puede haber motivado que decidieran salir a delinquir juntos tras recuperar su libertad.
Fuentes judiciales detallaron que la defensa de Gabriel Romero no presentó oposición al pedido fiscal. Este hombre es el más complicado ya que la madre de la víctima fatal lo reconoció como uno de los asesinos de su hijo.
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En tanto que los representantes legales de Mendoza consideraron que la prueba es insuficiente para mantener la detención, por lo que solicitaron la libertad o al menos un arresto domiciliario.
Nada de eso ocurrió. Este martes, el juez Sebastián Sarmiento dictó la prisión preventiva por lo que ambos sospechosos quedarán alojados en el penal. Están imputados por homicidio criminis causa, por lo que arriesgan una potencial penal de prisión perpetua.
Crimen en Guaymallén
En las últimas horas del 10 de abril pasado, Juan Mauricio Villanueva se encontraba llegando a su casa ubicada en calles Gomensoro y Colón. Venía de buscar a su madre de una iglesia cercana. Cuando había estacionado su camioneta Nissan Frontier, con la que trabajaba como fletero, fue sorprendido por dos ladrones que tenían intenciones de llevarse el rodado.
Villanueva se resistió pero recibió un primer disparo con el cual lograron bajarlo del habitáculo de la camioneta. Sin embargo, cuando los ladrones comenzaron a manejar para escapar notaron que el hombre se había colgado de la cajuela, por lo que recibió un segundo impacto de arma de fuego y quedó tendido en el asfalto. El fletero quedó internado y terminó muriendo nueve días después.



