Marcos Herrero vive sus días más oscuros. El adiestrador de perros con fama nacional llegó a Mendoza en la jornada de este lunes tras ser detenido el viernes pasado en Río Negro, su provincia natal. Este martes le imputarán una batería de delitos que implican la manipulación de pruebas en el caso Viviana Luna. En paralelo, su familia exige que sea liberado y solicitó dinero para poder pagar un abogado.
Llegó a Mendoza el adiestrador de perros y lo espera una batería de imputaciones
El hombre fue capturado el viernes pasado tras un allanamiento que se realizó en su casa ubicada en Río Negro. Una comisión de policías de Mendoza viajó hasta esa localidad patagónica y lo trasladó para que quede a disposición del fiscal local, Gustavo Pirrello. Herrero quedó alojado en los calabozos de una comisaría y en las primeras horas de este martes será imputado por una batería de delitos.
La causa se maneja bajo un fuerte hermetismo pero existen trascendidos sobre algunas de las calificaciones que le acusarán a Marcos Herrero. Se trata de falso testimonio -de 2 meses a 1 año de prisión-, falsa denuncia -de 1 mes a 4 años-, usurpación de títulos -de 15 días a 1 año- y encubrimiento -de 6 meses a 3 años-. En todos los casos son delitos excarcelables, pero si la imputación es en concurso real la escala penal de una potencial condena podría llegar hasta los 9 años. De todas formas, habrá que esperar a la imputación formal porque podrían sumarse otros delitos.
Exigen la liberación
Desde el entorno de Marcos Herrero se exigió que sea liberado e incluso se advirtió que esperan volver a verlo con vida ya que ha recibido amenazas en el último tiempo. Incluso su propia hija solicitó colaboración para juntar 150 mil pesos y poder pagarle un abogado particular a Marcos Herrero.
En la puerta de la comisaría que estaba alojado en Río Negro, antes de viajar hacia Mendoza, sus familiares le enviaron mensajes de fuerza y apuntaron a una connivencia estatal en contra del adiestrador de perros.
Polémicas pruebas
El 29 de septiembre pasado, Marcos Herrero llegó a Mendoza para buscar a Viviana Luna, una mujer que está desaparecida desde 2016 en la zona de Potrerillos. El hombre fue contratado en forma privada por los hijos de la víctima ya que la Fiscalía no lo aceptó como perito oficial porque no está avalado por el Ministerio de Seguridad de la Nación. Herrero se presentó en un hotel abandonado de Potrerillos que ya había sido inspeccionado por la Justicia local y en menos de media hora encontró partes de un cráneo y de un maxilar y una nota en un hotel que hacía referencia a Viviana Luna, a una red de trata de personas.
La sospecha sobre el accionar del perito privado comenzó a crecer cuando el Laboratorio de Huellas Genéticas determinó que el cráneo y el maxilar hallados en Potrerillos pertenecían a un varón. Ese mismo martes, el fiscal Pirrello se comunicó con personal de un juzgado ubicado en Río Gallegos, donde se investiga la desaparición de Marcela López (61). En esa causa Marcos Herrero encontró restos óseos con características muy similares a lo ocurrido en Mendoza: también estaban quemados, también eran partes de un cráneo y de un maxilar y no pertenecían a la mujer buscada. Ahora, el resultado de la pericia entre ambos huesos puede ser letal para el supuesto adiestrador de perros.


