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Corcho Martínez (22) fue sentenciado a 4 años de prisión por intentar asesinar a Gabriel Villafañe (21), en un hecho ocurrió en Guaymallén en abril del año pasado.

Le pegó un tiro en la cabeza, no lo mató y lo condenaron a prisión

Por Sebastián Salassalas.sebastian@diariouno.net.ar / @sebasalas_

Isaac Gabriel Villafañe tiene 21 años y la particularidad de tener una bala alojada en el cráneo. El joven se salvó de milagro al ser atacado en abril del año pasado en Guaymallén cuando se dirigía a un comercio a cargar su tarjeta Red Bus. Ahora, el autor del ataque fue condenado por intentar asesinarlo.El juez Eduardo Martearena, de la Tercera Cámara del Crimen, sentenció a Jonathan Corcho Martínez (22) a cuatro años de prisión por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa.
El hecho ocurrió el 7 de abril, cerca de las 21.30, cuando la víctima se dirigía a un kiosco ubicado en la esquina de Tirasso y Santo Tomás de Aquino, en el límite del barrio Paraguay. En ese momento fue interceptado por el Corcho, quien le dijo: “¿Y… qué onda?”. El agresor esgrimió un arma y, a una distancia de 50 centímetros, le efectuó un disparo en la cabeza.La víctima recibió el impacto en el cráneo pero para sorpresa de todos salió corriendo y llegó hasta su casa, ubicada a tres cuadras. Según reconstruyó en el expediente, se encontró con su pareja, Giuliana Farías, y le dijo que lo había atacado el Corcho, un joven que vive en el asentamiento Buena Nueva.Esto fue ratificado por la declaración del herido y su concubina, así como una rueda de reconocimiento posterior donde Villafañe señaló a Martínez.En su declaración indagatoria, el acusado negó haber cometido el hecho y manifestó que ese día estuvo en el cumpleaños de un sobrino en Los Corralitos. “Estuvimos desde las 17 hasta la 1. Nunca salí de ahí”, relató en el expediente.Otro dato que llamó la atención es que cuando se produjo la detención en un allanamiento en ese domicilio, Corcho se había escondido detrás de un horno de barro y, tras ser atrapado, se intentó hacer pasar por otra persona. Al respecto, el acusado señaló que “había salido afuera de la casa de la hermana cuando vi un auto que se paraba y bajaban unos hombres armados. Pensé que me querían matar y por eso me escondí. Di mi verdadero nombre. El que lo cambió fue mi hermano, por eso la confusión”.Los familiares de Martínez declararon e intentaron reforzar la coartada. Algunos aseguraron que la víctima lo señaló como el autor del hecho como una estrategia para confundir una investigación penal sobre la muerte de uno de los hermanos del imputado, donde Villafañe está señaladoDe todas formas, el Tribunal tomó en cuenta las desgrabaciones de los llamados al 911 donde se sindica al Corcho como el autor del hecho y que “el relato de la víctima se ha mantenido a lo largo del proceso y ha sido corroborado por diversas pruebas tanto de signo objetivo como subjetivo”.

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