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Tras el robo de $50.000 en un golpe al Parque de Descanso, los empleados del cementerio ubicado en Guaymallén, a quienes les sacaron todas sus pertenencias, contaron qué sintieron en esos momentos de terror. 

"Le pedí a Dios por la vida de todos y también pedía en mis oraciones que nos dejaran vivos”

Por Catherina Gibilarocgibilaro@diariouno.net.ar

Para los delincuentes no existe ni la paz de los cementerios. Y eso es lo que quedó demostrado después de que tres asaltantes con el rostro cubierto con un pañuelo y esgrimiendo armas de grueso calibre entraron a la administración del cementerio privado Parque de Descanso, en Guaymallén, y se llevaron $50.000 y los efectos personales de los empleados.

Dos de los sospechosos fueron capturados y en su poder encontraron un monto de dinero igual al robado en el cementerio. Ahora investigan si efectivamente es ese dinero.

El ataqueCuando el reloj marcaba las 7.45 del lunes, un fuerte golpe en la puerta de la administración de Parque de Descanso alertó a las ocho personas que trabajaban en el lugar de que algo grave estaba a punto de suceder.

Se miraron aterrorizados y a los pocos segundos aparecieron delante suyo tres hombres armados y con la cara cubierta, quienes los amenazaron y mientras uno de ellos mantenía bajo control a los empleados, sus dos cómplices decidieron revolver todo el lugar en busca fundamentalmente de dinero.

Y no tardaron demasiado en dar con la importante suma de $50.000 en efectivo. Pero parece que esto no los dejó satisfechos. De a uno los empleados fueron despojados de todas sus pertenencias personales, incluyendo sus respectivos celulares.

Una vez que guardaron el botín, los delincuentes escaparon y entonces uno de los afectados por el ataque llamó a la policía, que concurrió al lugar.

Las víctimas, algunas todavía shockeadas, hicieron una descripción de los maleantes y con esos datos personal de la Unidad Motorizada de Acción Rápida(UMAR) hizo un operativo cerrojo en la zona, durante el que observaron a dos hombres con las mismas características que habían señalado las víctimas.

Fue en la esquina de las calles Félix Suárez y Gomensoro de Guaymallén. Tras requisarlos, los efectivos les encontraron la suma que habrían robado. Entonces los esposaron y los llevaron a la Oficina Fiscal Nº18, que funciona en el bario Unimev.

El tercer sujeto que los acompañaba ya estaría identificado, y la policía está tratando de dar con su paradero ya que en poder de los dos detenidos no fueron encontradas las armas como tampoco los efectos personales que les robaron a todos los empleados.

Relato de dos víctimasEn los rostros de Claudia Correa (40) y Julio Carrizo (50), dos de los 8 empleados asaltados, todavía pueden verse los signos del terrible momento que les tocó vivir.

No obstante, ayer a la tarde estaban en su puesto de trabajo. Contaron a UNO que de los 8 atacados dos son mujeres.

Tras recordar que hace 4 años sufrieron un caso similar, contaron que ayer los empleados fueron obligados a tirarse al piso y algunos de ellos atados con precinto. “Fue un momento tremendo –dijo Julio–; cuando uno está en esa situación se le pasan mil cosas por la cabeza. Yo tengo seis hijos y pese a que los delincuentes nos querían tranquilizar diciendo que sólo querían el dinero, los 5 minutos que duró el asalto fueron una eternidad”. Luego explicó que por las voces, dado que tenían el rostro cubierto, “suponemos que tenían entre 25 y 30 años”.

Correa, además de asentir con la cabeza lo que decía su compañero relató: “Estando en el piso rezaba a Dios para que no nos hicieran daño: nos levantamos todos los días para venir a ganarnos el pan dignamente y que nos pase esto. Parecía que el tiempo no pasaba nunca y lo único que queríamos es que se fueran cuanto antes”.

Julio retomó la palabra para contar que “desde el piso no podíamos ver nada porque cada movimiento era controlado. Le reitero, fue todo un momento de porquería que no se lo deseo a nadie, créamelo”.

"Le pedí a Dios por la vida de todos. Somos sostén de familia. También pedía en mis oraciones que nos dejaran vivos”, afirmó Claudia Correa (40).

►Llegaron en auto: Lo estacionaron frente a las oficinas, simulando estar interesados en hacer un trámite. Uno se quedó en el vehículo. El asalto duró entre 5 y 7 minutos, en los que sembraron el pánico.

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