Policiales Martes, 23 de octubre de 2018

La Suprema Corte ratificó prisión perpetua para dos hermanos

Son Diego y Jesús Concha que violaron, mataron y quemaron a una niña de 8 años en una ripiera de Beltrán, Maipú.

Los jueces de la Suprema Corte de Justicia José Valerio, Mario Adaro y Pedro Llorente confirmaron la condena a prisión perpetua de los hermanos Diego Concha (23) y Jesús Concha (26) por haber violado y asesinado a una niña de 8 años, cuyo cadáver finalmente quemaron en una ripiera, en Beltrán, Maipú, en 2016.

Los hermanos Concha cumplen esa pena en el pabellón penitenciario 5 de Almafuerte, destinado específicamente a los autores de delitos contra la integridad sexual. Comparten varias horas del día y numerosas conversaciones con otro preso públicamente famoso: el sacerdote Horacio Corbacho (56), acusado y bajo proceso por el abuso de casi una veintena de alumnos hipoacúsicos en el Instituto Antonio Próvolo, de Luján de Cuyo.

En la Corte

Los tres supremos dejaron en firme el fallo condenatorio emitido por la Sexta Cámara del Crimen en noviembre de 2017 al rechazar las apelaciones presentados por los abogados de los culpables.

El planteo presentado en Casación apuntó a debilitar la validez de una prueba que resultó clave en el juicio oral y público: el examen de ADN que reveló la existencia de los perfiles genéticos de la víctima y de sus victimarios en un calzoncillo secuestrado durante la investigación. Asimismo, calificó de arbitrarios otros elementos analizados y ventilados en el debate.

Sin embargo, ya desde el dictamen de la Procuración (previo al pronunciamiento de la Sala Segunda) se advirtió que los hermanos Concha no podrían torcer su destino de culpabilidad.

En franco apoyo a la actuación del entonces fiscal de Cámara Fernando Guzzo, quien había pedido la perpetua para ambos a la hora de los alegatos, la Procuración detalló que el peritaje de ADN fue clave para establecer que la víctima fue abusada sexualmente con acceso carnal por los ahora condenados ya que su perfil genético -a través de la saliva- estaba mezclado con los de sus asesinos -a través del semen- tal como detectó el Cuerpo Médico Forense cuando analizó la prenda interior de uso masculino hallada en la casa de los Concha.

Violencia de género

Más allá de las cuestiones técnico-jurídicas desplegadas a través de veintitrés carillas, Adaro incluyó el análisis del caso desde una perspectiva de género como una forma de arribar a una solución "más justa".

Foto: gentileza Prensa Senado Mendoza</p>
Foto: gentileza Prensa Senado Mendoza

Lo hizo a partir de dos premisas fundamentales: "la violencia sexual contra niñas y mujeres, que es una de las manifestaciones más claras de una cultura patriarcal que fomenta el control del cuerpo y la sexualidad de las mujeres; y que los patrones de discriminación estructural que padecen las mujeres proveen el escenario donde se reproduce y fomenta la violencia sexual".

Y siguió el magistrado: "La violencia ejercida contra las mujeres en razón de su género ha merecido un especial amparo", por lo que invocó tratados internacionales vigentes en materia de protección de la mujer.

El caso

Para la Justicia penal de Mendoza, Jesús Concha fue considerado responsable del delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por ser cometido por dos o más personas en concurso real con el delito de homicidio criminis causa. Su hermano, Diego Ezequiel Concha, fue considerado autor penalmente responsable de idénticos delitos.

Dicho en términos más sencillos: abusaron de la niña y la luego la mataron a ladrillazos en la cabeza para asegurarse la impunidad.

La víctima fue Melanie Trinidad Rodríguez quien, el 11 de abril de 2016, entre las 11.45 y las 12.20, cuando iba hacia la parada de colectivo, "fue abordada por Jesús Orlando Concha y Diego Ezequiel Concha dentro de la ripiera ubicada en el costado Sur del callejón San Martín, de Fray Luis Beltrán", indica el expediente judicial.

Marcha Melanie Trinidad Rodríguez  / Maximiliano Ríos
Marcha Melanie Trinidad Rodríguez / Maximiliano Ríos

Abusaron de ella, la ultimaron y terminaron incinerándola valiéndose de neumáticos de camión y ramas, entre otros elementos combustibles.

En el juicio, de hecho, testigos refirieron haber visto a los hermanos Concha llevando neumáticos hacia la ripiera para culminar la maniobra delictiva.

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