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En Estados Unidos

La peor masacre: cometió el crimen de 8 niños en una juntada familiar

Un hombre quedó detenido por la masacre que se registró el domingo pasado y que conmocionó a todo el país

Editado por Redacción de UNO
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masacreEn la madrugada del domingo pasado en Estados Unidos ocurrió una de las peores tragedias en la historia reciente de ese país. Shamar Elkins, de 31 años, irrumpió en una juntada familiar y cometió la masacre de 8 niños de entre 3 y 11 años en al menos tres casas.

Lo que comenzó como una discusión entre Shamar Elkins y su esposa en proceso de separación escaló hasta transformarse en una masacre. Además de los niños asesinados, 2 mujeres resultaron gravemente heridas, una de ellas la madre de varios de ellos.

El agresor huyó del lugar y fue abatido por la policía de Estados Unidos tras una persecución que duró unos minutos y fue totalmente frenética dentro de la barriada.

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Masacre familiar

La masacre comenzó cerca de las 6 en la casa donde Shamar Elkins disparó primero a su esposa, Shaneiqua Pugh, de 34 años, quien quedó en estado crítico. Posteriormente, se dirigió a otra vivienda vecina donde abrió fuego contra los niños que se encontraban reunidos en lo que parecía una típica mañana familiar. Los menores fueron ejecutados de manera sistemática.

Según el vocero de la Policía de Estados Unidos, se trató de un “disturbio doméstico”. Shamar Elkins, tras cometer la masacre, robó un vehículo y escapó, iniciando una persecución que terminó en una iglesia cercana donde murió en un enfrentamiento con los agentes.

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El autor de la masacre y sus hijos que asesinó.

Las víctimas fueron identificadas como 8 niños que tenían entre 3 y 11 años. Siete de los ocho niños eran hijos directos del autor del crimen múltiple, mientras que el octavo era un primo o familiar cercano. Además de los menores fallecidos, 2 mujeres adultas fueron baleadas en la cabeza y permanecen hospitalizadas en condición grave.

Shamar Elkins, de 31 años, era un veterano de la Guardia Nacional de Luisiana y padre dedicado en apariencia. En sus redes sociales se mostraba como un hombre creyente y amoroso: publicaba videos de recitales escolares, diplomas de progreso académico y fotos familiares en la iglesia. Apenas días antes de la masacre, compartió una imagen de una “pequeña cita a solas” con su hija mayor. Sin embargo, también escribía oraciones pidiendo por su salud mental y confesaba luchar contra “pensamientos oscuros” y ansiedad.

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