La noticia de la aparición del cadáver del Aroldo Domínguez (40) en un zanjón de Maipú corriórápidamente. Tanto que a los pocos minutos llegaron al lugar varios prestamistas, conocidos por la
Pese a que la familia admitió que Aroldo Domínguez (40) era habitué de los casinos, los pesquisas
pusieron la lupa en sus relaciones comerciales. El forense adelantó que no murió por los golpes.