Investigan si nueve amigos dejaron morir al rugbier Cristian Puleo, en 2013
José Luis Verdericoverderico.joseluis@diariouno.net.ar
La Cámara de Apelaciones de la Justicia provincial decidió que un fiscal deberá continuar la investigación penal para determinar cómo se produjo la muerte del rugbier Cristian Puleo, el 8 de noviembre de 2013 por la noche, en una finca en Maipú. Firmada por los magistrados Ramiro Salinas y Gonzalo Guiñazú, la resolución establece el desarchivo del expediente y pone en la mira a nueve amigos de la víctima, que estaban con ella. Sobre todos los presentes recae la sospecha de que no auxiliaron a Puleo a tiempo, a pesar de haber advertido de que sufría una descompensación y convulsiones antes del deceso. De hecho, en el expediente hay pruebas de que cuando uno de ellos llamó a un servicio médico, el deportista ya había dejado de existir, según los testimonios recolectados.El derrotero judicial continuará en breve, cuando la causa sea enviada al nuevo investigador. Una de sus primeras decisiones, será, de acuerdo al código de procedimientos, llamar a declarar a los amigos de Puleo.
El giro La decisión de la Cámara de Apelaciones responde a la presentación de los padres y del hermano de Puleo (en el rol de querellantes particulares) a través del abogado Jorge Caloiro. Este apeló el archivo de la causa y pidió que se siguiera investigando bajo el delito de omisión de auxilio, sancionado por el artículo 108 del Código Penal de la Nación.Se aplica esta calificación legal a quienes, conociendo que una persona está en real peligro y no puede valerse por sí misma, no actúan para ayudarla.Ramiro Salinas actuó como magistrado preopinante (redactó la resolución) y Guiñazú (integrante de otro tribunal de sentencia) intervino en lugar de Luis Correa Llano, quien se apartó por ser amigo de uno de los sospechados. Alejandro Miguel, el tercer miembro del tribunal de Apelaciones, no participó por estar de licencia. Un dato de color que no debe pasar desapercibido: los jueces Guiñazú y Correa Llano tienen pasado y presente en la actividad rugbística local, argot donde se habló mucho y se seguirá comentando el caso Puleo.Los motivos y los derechos “Contrariamente a lo afirmado por la fiscal de Cámara de Apelaciones –en referencia a María Paula Quiroga– existen –siguió el juez preopinante– motivos bastantes para suponer provisoriamente que los amigos de Puleo, encontrándose la situación típica generadora del deber (ante un compañero en una situación de necesidad de auxilio) y con la conciencia de esa situación, han omitido auxiliarlo sin riesgo personal”.Otro aspecto destacado de la resolución reconoce que los Puleo tienen derecho a la Justicia y que es el Estado mismo el que tiene la obligación y la responsabilidad de investigar en cumplimiento de pactos internacionales suscriptos oportunamente. HistorialEl calvario de la familia Puleo comenzó la noche del 8 de noviembre de 2013, cuando Cristian murió.Los amigos que estuvieron en la reunión dijeron ante las autoridades judiciales que todos habían consumido drogas (LSD en especial) y que el rugbier falleció como consecuencia de la ingesta.La necropsia y estudios toxicológicos realizados en Mendoza y en Buenos Aires determinaron que el muchacho pereció por una broncoaspiración alimentaria y que no se hallaron drogas de ninguna clase ni alcohol.Estos peritajes echaron por tierra la versión de los amigos, así como aquella de que “todos” habían consumido. Con el correr de la pesquisa se supo, gracias a testimonios y a desgrabaciones de las llamadas telefónicas al servicio médico, que los amigos de Puleo estaban en buen estado y comprendían perfectamente lo que sucedía en el lugar, y que la solicitud de médicos se concretó después del fallecimiento y no durante la emergencia.