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Tiene 10 años y fue encontrado por su padrastro con una soga alrededor del cuello en su casa de Maipú. El vecino que lo socorrió relató una conmovedora historia familiar.

Investigan el caso de un nene que apareció colgado de su cucheta

Por Catherina Gibilaro

cgibilaro@diariouno.net.ar La Justicia investiga el caso de un niño de apenas 10 años que apareció el lunes colgando de una soga en la cucheta de su habitación de su casa en Maipú. 
El pequeño se encuentra en grave estado en terapia intensiva del hospital Humberto Notti.Este hecho provocó una gran conmoción en todo el vecindario, que aún no sale de su asombro por lo ocurrido al pequeño, a quien identificaremos con la inicial G, por tratarse de un menor de edad.Su historia de vida es en apariencia la de un niño normal, según relató a Diario UNO una pareja, cuyo varón, Mario, fue el que lo socorrió al escuchar los gritos desesperados del concubino de la madre cerca de las 21.30 del lunes.Cruzó corriendo la calle –vive enfrente– y apenas entró en la casa, fue hacia la pieza del niño. Allí el cuadro que se le presentó fue tremendo. Contó: “El hombre –por el padrastro– estaba sosteniéndolo de las piernitas. Él solo no podía bajarlo porque una cuerda de perro que estaba en la cucheta, de más de un metro y medio de altura lo estaba ahorcando. Entre los dos alcanzamos a sacarlo y lo subí a mi auto para llevarlo al hospital más cercano que era el Metraux de Fray Luis Beltrán”.Con los ojos llenos de lágrimas y con la voz entrecortada, Mario trataba de hilvanar las frases. Su esposa, Janet, lo miraba y estaba en las mismas condiciones. “Le digo la verdad, yo iba manejando a mil y atrás, desesperado, el padrastro de G lo tenía abrazado, ya que había empezado a ahogarse por una bronco aspiración”.Siguió diciendo: “Yo tocaba bocina como un loco e iba con las luces haciendo señas porque comprendía que los minutos eran vitales hasta llegar al hospital. Los camiones y autos no nos abrían paso y hubo un momento que me desesperé porque llevaba un niño grave no una bolsa de papas. La gente debería ser más considerada cuando un auto va en emergencia”, advirtió.Luego respiró hondo y remarcó: “Apenas frené a alta velocidad frente al hospital lo tomamos en brazos y lo metimos a la guardia. El médico me dijo: ‘Si hubiera tardado 5 minutos más llega sin vida’”.Allí le hicieron los primeros auxilios, pero como el chiquito estaba inconsciente lo derivaron de urgencia al Notti, donde está en terapia intensiva.Para entender qué puede haberle pasado al nene, Mario intentó explicar: “Si bien es un niño alegre, el hecho de tener internada a su mamá que sufrió una delicada operación, le ha cambiado la vida”.“Un día me preguntó: ‘¿Con quién voy a vivir si mi mamá se muere?’. Y después me dijo: “Decime, cómo se hacen los trasplantes porque yo le quiero dar todo a mi mamá, mi corazón, para que ella no se muera”. En este punto se interrumpió el diálogo porque al hombre un nudo le cerró la garganta. A duras penas lo reanudó: “Hay que tener cuidado cuando se habla delante de los niños. Vaya a saber qué escuchó él. Nosotros lo llevamos a visitar a su mamá el domingo y apenas la vio se le tiró encima y no se cansaba de besarla una y otra vez. Era muy conmovedor verlos a los dos juntos”.“El chiquito y su mamá son muy unidos” Janet, la esposa de Mario intervino explicando: “G y su mamá son muy unidos. Ella tiene otros dos hijos, pero son grandes y no viven juntos. Por eso el nene ve a través de los ojos de su madre. No se imagina lo cariñoso que es. Sí estaba depresivo, nosotros no lo detectamos. Aunque pensándolo bien, desde que ella quedó internada algo cambió en él. Lo conocemos desde que tenía 5 años, pero no somos psicólogos para comprender si algo le pasa. Hay niños que no siempre cuentan lo que tienen dentro suyo, pero G evidentemente extraña a mucho a su madre y sufre por ello. Otra explicación a lo que pasó no le encuentro. Él es sociable con todos, por eso el lunes después de verlo en el jardín comiéndose tranquilo un helado a eso de las 20.30 junto a sus perros, mientras el concubino de la madre descansaba, debe haberse sentido muy solo porque esto pasó una hora después”. “Unos días antes –agregó– me había dicho que no podía empezar las clases porque le faltaban todos los útiles y tal vez esto también puede haber aumentado su tristeza”. Contó: “Apenas la madre se enteró de lo sucedido pidió el alta voluntaria y está con él en el Notti. Desesperada. Ella piensa que fue un juego que le salió mal, pero hay que ver si fue así. Lo sabremos solamente si G se recupera y puede contar qué le pasó”, concluyó antes de subir al auto para ir a verlo al Notti.Cualquier persona que quiera ayudar con útiles o cualquier otro elemento, debe llevarlos al hospital Notti y preguntar por la madre del menor.

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