Un extraño y a la vez alarmante incidente se produjo en la mañana de este lunes con el intento de secuestro de un niño de 10 años cuando iba camino a la escuela en Alvear.
La valentía del menor que no dudó en arrojarse al piso desde una moto en movimiento, el aviso de los vecinos y la presencia oportuna y eficaz de la policía lograron abortar el rapto y poner tras las rejas al motociclista.
Incluso, por suerte para el malhechor, el arresto se concretó con prontitud porque lo salvaron de las manos de la gente que se le acercó con intenciones de lincharlo.
Se desconocen cuáles fueron los motivos que llevaron al hombre de 37 años a actuar de esa manera.
El episodio casi de película ocurrió alrededor de las ocho de la mañana en las inmediaciones de la escuela Angel Pacheco, ubicada en ruta nacional 143 al sur de Alvear.
Según la denuncia radicada en la Comisaría 14, el pequeño iba camino al colegio por calle L cuando se le acercó un extraño en moto y se ofreció a llevarlo. En un primer momento el niño se rehusó y siguió caminando pero el sujeto se arrimó y lo subió de prepo.
Al llegar cerca frente a la escuela, el escolar comenzó a pedirle casi a gritos que los bajara y al ver que no tenía intenciones de detener la marcha se armó de valor y se arrojó de la moto.
La escena fue observada por un vecino y alertó a la policía que estaba en las inmediaciones realizando controles en la ruta durante el horario de ingreso escolar.
En cuestión de segundos los móviles le dieron alcance al motociclista y lo detuvieron.
Durante la aprehensión, un grupo de personas se arrimó hasta donde estaba el sujeto y trató de golpearlo pero los efectivos se interpusieron y trataron de calmar los ánimos para que la situación no pasara a mayores.
El motociclista de 37 años tiene un prontuario con nutridos antecedentes y hace poco menos de 3 meses que salió del penal sanrafaelino donde estuvo cumpliendo una condena por distintos robos.
El menor tuvo que recibir asistencia médica por las lesiones que sufrió al arrojarse de la moto en movimiento. Principalmente tenía heridas en las manos.
El detenido permanece alojado en los calabozos de la seccional alvearense y la causa está en manos del juez Néstor Murcia, titular del Cuarto Juzgado de Instrucción.
