No había pasado un mes de su cumpleaños 17º cuando Roberto Iglesias fue atropellado, tras lo cual estuvo internado en el hospital 37 días, de los cuales 15 fueron en coma farmacológico. Ahora, de regreso en casa tras superar un cuadro neurológico serio y una intervención quirúrgica por una fractura expuesta en la pierna derecha, el adolescente sólo piensa en recuperarse plenamente y relega aquellos sentimientos que tienen como destinatario a Dan Castillo, el auxiliar de la policía que lo llevó por delante la madrugada del 28 de noviembre del año pasado.
Sin embargo, hay un concepto que sí tiene presente: “Se supone que la policía está para nuestra seguridad, se equivocaron con lo que hicieron, eso está muy mal”.
La mención del muchacho está referida a la parodia que intentaron armar en la Comisaría 46 de Bowen para tapar el accidente de tránsito protagonizado por un compañero de trabajo.
Por ese hecho 11 miembros de la fuerza fueron removidos, entre los que se encuentra el comisario Daniel Ciardullo y el subcomisario Raúl Palomo.
En cambio, Rosa Torta, la madre del joven, es tajante: “Un accidente lo tiene cualquiera, pero lo que hicieron después es lo grave. Qué pensaban ¿qué no se iba a saber? No persigo plata ni tengo rencor pero no voy a dejar las cosas sin terminar”, expresó.
Roberto está bien de ánimo, permanece en reposo junto a su inseparable netbook. La mamá, con mate en la mano y rodeada de vecinas y familiares, se mantiene tranquila y reflexiva y no cesa de agradecer la atención recibida en el hospital Schestakow. Y entre una cosa y otra piensa en vos alta: “Tengo tristeza, a qué punto hemos llegado que iban otras personas en el auto (con Castillo) y todos se fueron a dormir y dejaron a una persona tirada en la calle como si nada y salieron recién cuando los obligaron, sino seguían callados la boca, no puede ser”.
Para Rosa el hecho de mayor gravedad se suscito después del accidente, cuando los policías intentaron encubrir al responsable, y si bien sostiene que “lo más importante es que se recupere mi hijo”, está convencida de seguir el caso bien de cerca, con el patrocinio del abogado penalista Antonio Navarro Juri.
Dentro de los datos que maneja, Rosa revela que un policía les aviso bajo cuerda que “teníamos que buscar un Astra gris, cuando antes no habían dicho que podía ser una camioneta. Después cuando va el padre a la comisaría ve que lo tienen (a Castillo) tomando mate como si nada”.
“Actuaron con mucha impunidad, y eso se gana con el tiempo, entonces da para pensar en cuántas cosas habrán hecho (los policías) que no nos enteramos”, añadió.
