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El ministro de Seguridad, Carlos Aranda, separó de la fuerza a los auxiliares implicados, de 23 y 29 años, hasta que se resuelva el caso.

Habló el travesti que denunció a policías por violación: "Mientras uno me sometía, el otro daba vueltas con el móvil”

"Después de que uno de ellos me obligó a tener sexo con él, pensé que me iban a dejar enlibertad y le pregunté si me podía ir, pero ahí me dijo que todavía no. Que faltaba que me pasara

el otro policía y que lo esperara ahí. Es que mientras uno me sometía, el otro daba vueltas con elmóvil por la zona". Las palabras pertenecen a un chico de 17 años que se trasviste -no se
prostituye- y que denunció que dos policías lo obligaron a tener sexo con ellos en la madrugada deayer. Tras conocerse el caso, el ministro de Seguridad, Carlos Aranda decidió separar de la fuerzaa los auxiliares implicados. La noche del lunes, el joven -su identidad se preserva porque es menor de edad y además setrata de un delito de instancia privada- había pasado por el bar alternativo La Reserva y de ahíconvino en reunirse con otras travestis en la zona de la Cuarta Sección para luego regresar a sucasa de Guaymallén. Sin embargo, mientras las esperaba acompañado de otra amiga en la esquina deBuenos Aires e Ituizangó, cerca de las 3 de la mañana apareció en escena un móvil policial, el1762, que se detuvo frente a ellos. Uno de los efectivos descendió del móvil, le ordenó a la amiga del muchacho que se fuera ytras agarrarlo del brazo obligó al travesti a subir al auto policial. "Mientras me subían, mi amiga me dijo que lo más probable era que me llevaran a la Comisaría Segunda o Primera para identificarme. Pero doblaron por calle San Juan hasta Córdoba y despuésfueron directo al Parque Central. Ahí me dijeron: sino querés comerte el proceso, primero vas atener que estar con nosotros", contó el menor, que notoriamente evita dar algunos detalles porpudor. De acuerdo a lo que el chico denunció en la Oficina Fiscal N°13, el abuso sexual ocurrió enuno de los galpones abandonados ubicados detrás de la Nave Cultural, de calle España y Maza deCiudad. Allí los uniformados, lo obligaron a que les practicara sexo oral y luego insistieron enpenetrarlo. "Mientras eso pasaba tenían todo el tiempo el arma al lado, como para recordarme que siquerían me podían disparar. Yo pensé que cuando eso acabara me iban a dar un tiro, no sé se mecruzó lo peor por la cabeza. En un momento les pedí por favor que usaran preservativos, porquepensé en lo que me podía agarrar en la violación", aseguró el menor, mientras se frota las manos,nervioso al recordar lo que debió sufrir. Al parecer, luego del abuso y como si se hubiera tratado de un trámite cualquiera, losuniformados le ordenaron al menor que volviera al móvil y lo trasladaron de regreso a calleItuizangó en donde lo abandonaron. Aterrado, el chico sólo atinó a correr hasta la ComisaríaTercera, de calle Rioja, desde donde llamó a sus hermanos y a una amiga. "En principio nadie nos quería tomar la denuncia, pero como empezamos a quejarnos, lo hicieron pasar, le preguntaron todo y después nos dijeron que debíamos ir con un policía deInvestigaciones a recorrer la zona en que habría pasado. Cuando llegamos al galpón, él se bajó yles marcó donde había sido, de hecho él les mostró los preservativos que habían usado, los que sellevó después el personal de Científica", precisó una amiga y vecina del menor, de 31 años, quienfue a su ayuda cuando él le contó lo sucedido. Su relato, la identificación del móvil policial y las pruebas que aportó el chico a la causa,configuraron enseguida una historia creíble. Eso hizo que desde el Ministerio de Seguridadsolicitaran al CEO un rastreo del GPS del auto oficial, el que confirmó que a la hora señalada porla víctima, ese móvil se movió por la zona marcada. Todo eso llevó a que el ministro Aranda dispusiera por la mañana el pase a disponibilidad delos dos auxiliares de policías, de 23 y 29 años y la intervención de la Inspección General deSeguridad.

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