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“Garrido tuvo problemas de trabajo, no amnesia”, aseguró el fiscal

Catherina Gibilarocgibilaro@diariouno.net.ar

Ayer Rolando Garrido (54) compareció en tribunales ante el fiscal de Guaymallén Juan Ticheli para dar explicaciones sobre todo lo ocurrido durante estos 4 meses de su desaparición, por la cual media policía de Mendoza lo estaba buscando por todos lados.Según relató el funcionario judicial, Garrido “se fue porque tuvo problemas con el trabajo. Le dio vergüenza y decidió irse”.
 Con respecto a episodios de amnesia que podría haber sufrido durante todo este tiempo, Ticheli lo echó por tierra: “Eso de que no se acordaba es falso, porque acá, en la fiscalía, dijo lo que pasó, dónde estuvo y cómo había vivido. Es más, hizo una síntesis ordenada y coherente y relató que salió de Mendoza, que luego fue a San Juan –allí habría vendido la moto– y luego pasó a la provincia de San Luis”. “En su desandar –prosiguió el fiscal– viajó hasta La Rioja. De allí  pasó a Catamarca, Tucumán y finalmente recaló en Salta, donde fue encontrado”. Después se refirió a la tarea judicial que demandó este caso: “El expediente, para darle una idea, tiene dos cuerpos (500 fojas) y esto demuestra que la actividad procesal fue intensa”.Acerca de quién solventará los gastos que todo esto demandó, Ticheli dijo: “Hice un dictamen pidiéndole a la Secretaría Legal y Técnica de la Suprema Corte si corresponde o no que Garrido afronte las costas del proceso. Ella es la que dirá la última palabra”, concluyó.Habla el sobrino de Garrido “Nosotros estamos mal por todas las cosas que se dijeron de mi tío. Lo único que ahora nos importa es que él está con nosotros, con vida,  y estamos aquí para ayudarlo a superar este difícil momento porque es una gran persona”. Quien asevera esto con mucha angustia es Marcelo Gerasi (34), sobrino de José Rolando Garrido, el cobrador que estuvo desaparecido desde los últimos días de marzo de este año y apareció en Salta el jueves de la semana pasada. “El sufrimiento que tuvimos todo este tiempo es difícil de explicar                   – prosiguió Marcelo–, pero estuvo compensado el día sábado cuando lo volvimos a ver en Salta. Lloró mucho y nos abrazó fuerte a mí, a mi hermano y a un amigo suyo que viajó con nosotros. Hemos recorrido 3.000 kilómetros entre ida y vuelta pero valía la pena. Después de haber pensado en todo este tiempo que le había sucedido lo peor, verlo otra vez nos apagó todo el dolor de estos meses. Mi tío tiene unos 10 kilos menos y no quiero pensar por lo que pasó todo este tiempo. Somos una familia unida y estamos dispuestos a poner el hombro para que él se recupere. Todo hubiera sido más fácil si nos hubiera contado que estaba atravesando por algún problema. En cambio tiene una personalidad muy cerrada y nunca nos contó que tuviera algo que lo estaba emocionalmente desestabilizando... o que no estaba en sus posibilidades resolverlo”. Marcelo está angustiado porque le preocupa mucho la evolución que ahora pueda tener Garrido después de estos 4 meses de ausencia. “No nos contó lo que le pasó; lo hará seguramente cuando esté en condiciones o quiera hablar. No lo forzamos. Tiene su derecho pese al dolor que nos causó. El habrá tenido sus motivos”. Luego recordó que antes de partir de Salta “tuvo que ser atendido porque tuvo un cólico renal producto seguramente del estrés que sufrió todo este tiempo. Lloró mucho todo el camino. Y para qué le cuento cuando llegó a nuestra casa, el vive con nosotros, acá en La Primavera. Al reencontrarse con mi mamá, que es su hermana, se derrumbó. Nosotros, y especialmente él es una muy buena persona y no tenemos nada que ocultar. Acá vinieron a verlo todos sus amigos y no se cansan de llamar para saber cómo está”.No sé qué le pasó por la mente Respira hondo y agrega: no sé qué pasó por su mente para irse, pero lo vamos a acompañar Lo hubiera visto apenas vio de nuevo el frente de su casa. Estaba muy emocionado, parecía un chico. Cuando estábamos en Salta tenía sólo ganas de estar en su casa. Tal vez no se animaba a volver… no sé”. “Si bien es cierto que sufrimos mucho –agregó– tengo que decir que nunca estuvimos solos porque todos los vecinos y sus amigos estuvieron con nosotros y por eso no tengo palabras para darles las gracias una y otra vez. Ahora lo que importa es que esto se vaya solucionando sobre la marcha y así se hará”, remarcó convencido Marcelo, quien siente un profundo afecto por su tío.

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