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El hombre, que está prófugo, ya lo había amenazado en varias ocasiones. Iván discutió con Mica, con quien tenía un nene de 3 años, y el padre de ella saldó la pelea. Ocurrió en Rosario.

Fue asesinado de ocho tiros por su suegro, que "se la tenía jurada"

Un joven de 22 años murió acribillado de ocho tiros en villa Manuelita, en la zona sudeste de la ciudad de , y por el crimen era buscado intensamente su suegro, quien según testimonios recogidos en el lugar, "se la tenía jurada". El hecho se produjo alrededor de las 5 de la madrugada del martes cuando Iván Fernández, de 22 años, discutió con su pareja Mica, de 18, con quien tenía un nene de tres. Al parecer, en medio de la discusión llegó el padre de Mica, Miguel "Paco" R., quien desenfundó una pistola calibre 9 milímetros y al grito "te mato", le apuntó y disparó. Varios testigos que escucharon la discusión de la pareja y las primeras detonaciones aseguraron que la víctima fue perseguida por suegro, quien lo alcanzó y lo ultimó a balazos. "El joven no discutió con el suegro, él lo fue a buscar. Iván corrió por el pasillo mientras el otro le gritaba y le disparaba. El pibe cayó a unos 30 metros de la casa, lo mató como a un perro", dijo uno de los testigos. Una vez en el piso y malherido, el joven fue auxiliado por su tía Rosana, mientras otros vecinos llamaban al Sistemas de Emergencias (Sies). "Cuando vino la policía no lo querían tocar ni nada y como la ambulancia tardaba nos dijeron que si nosotros queríamos lo lleváramos; lo cargué en un auto y lo llevamos al Provincial. Justo cuando pasamos por bulevar Seguí nos cruzamos con la ambulancia, pero seguimos", dijo Rosana en declaraciones al diario La Capital.Al llegar al hospital, Iván no reaccionaba y cuando lo ingresaron a la guardia, una médica constató que había "muerto por (ocho) heridas de arma de fuego en la espalda". Una vecina le contó al diario La Capital que "Paco siempre le decía a la madre de Iván que juntara plata para un cajón. El hombre no lo quería y Mica siempre lo amenazaba con que el padre lo iba a matar". Iván y Mica vivía en una de las precarias viviendas de los pasillos de Convención al 3.700 desde "que nacieron, y de chicos que están juntos", según la tía del muchacho. El sospechoso, que fue acusado por distintas personas y está en la mira de los pesquisas, es conocido en la zona desde hace muchos años y los vecinos saben que pasó un tiempo detenido por una causa de robo, mientras que también tenía pedido de captura activa del Juzgado de Ejecución penal de Rosario desde 2015. Sobre Iván, un vecino consideró que "no se merecía morir así. Era un pibe bueno que no se metía con nadie. Con la piba discutían y Paco siempre se metía. Le dijo varias veces que lo iba a matar. El chico tomaba una pastilla que le dio el médico porque tenía problemas de nervios, pero no molestaba". Otra vecina aseguró que Iván "hacía changas, ayudaba a los vecinos a mover tierra o a limpiar las zanjas o a hacer pozos, y con eso tiraba". Su tía Rosana acotó que "vivía de eso y de una pensión por discapacidad, un plan. Era feliz y éste lo mató como a un perro". Intervino en la investigación del homicidio personal de la comisaría 16 y el fiscal Miguel Moreno, de la Unidad de Homicidios Dolosos.

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