Por ahora la desaparición de Tránsito Donoso Sosa seguirá siendo un misterio. El cotejo de muestras de ADN que se efectuó sobre algunos elementos secuestrados en la causa fue descartado, ya que las muestras no fueron idóneas para efectuarlo. Con esto, la situación procesal de los tres imputados es más aliviada.

El material encontrado en una pala y en una lona, elementos secuestrados en un allanamiento en un domicilio de Guaymallén, en donde fueron detenidos Luis Sánchez, padre e hijo (se llaman igual), productores agropecuarios, y Juan Barceló, metalúrgico y amigo de ambos, no fue apto para cotejar ADN. Tampoco pudo determinarse el ADN de las prendas de Tránsito Donoso Sosa que habían sido utilizadas para realizar el cotejo. En estos elementos solo pudo establecerse que se trataba de un perfil genético masculino.

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"Esto pone en una situación mucho más cómoda a los imputados, desde el punto de vista procesal", indicó el abogado Pablo Cazabán, encargado de la defensa de los tres hombres que están sujetas a la causa y que, aún con el cargo de homicidio simple, están con prisión domiciliaria.

Por la escasa cantidad o por el deterioro de las muestras, lo cierto es que no se pudo extraer ADN del material encontrado en los elementos secuestrados y tampoco fue hábil para este estudio las muestras tomadas de algunas ropas de Donoso Sosa.

Entre tanto, todos los rastrillajes que se realizaron en búsqueda del hombre desaparecido han sido negativos.

El abogado de la querella, Juan Rossello, dijo que "habrá que ver por qué ocurrió esto, si las muestras fueron mal levantadas o qué ha sucedido" y acotó que "hay otros elemntos que deberán ser estudiados para avanzar sobre esto".

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El caso

El 22 de diciembre pasado, Tránsito Donoso Sosa supuestamente partió a caballo desde la villa cabecera de La Paz rumbo al campo Las Cruces, a 35 kilómetros de distancia. La versión que prima en la investigación es que el hombre iba con la intención de reclamar que esa enorme área de 5.700 hectáreas, le pertenecía porque sus padres de crianza se lo habían heredado. Allí, en el puesto, estaban los Sánchez, que afirman ser dueños de ese campo desde el año 1972. La justicia cree, al menos hasta ahora, que se generó una discusión entre Donoso Sosa y los tres hombres y estos lo mataron, escondiendo después el cuerpo.

En ese puesto apareció el caballo del desaparecido y un perro rastreador de la Policía de Mendoza dio señales de que allí había estado el hombre buscado. Con ese indicio la fiscal Cahiza ordenó allanar, días después, el domicilio de los Sánchez, ubicado en Corralitos, Guaymallén. Allí, el mismo perro rastreador señaló, con el mismo énfasis que había tenido en la casa del puesto, una pala, una lona y una camioneta Amarok, propiedad de los Sánchez. Entonces se ordenó la detención de los tres hombres.

Pero ahora nada de todo esto se pudo confirmar y la investigación por el momento se basa en indicios que no han adquirido un grado de certeza suficiente.

La defensa de los imputados sostiene que hay al menos otras dos líneas investigativas que no se han profundizado y sobre las que debe avanzarse.