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Dijo que esa noche estaba con otra mujer en un hotel alojamiento y se enteró de lo ocurrido al otro día, al llegar a su casa. Cuando el fiscal ordenó su arresto, huyó a San Juan, donde fue detenido.

El traumatólogo Oscar Tarqui negó haber asesinado a su esposa y confesó tener una amante

El médico traumatólogo Oscar Tarqui (57), imputado por el homicidio preterintencional agravado porel vínculo de su esposa Lucila Lucero (46), se declaró ayer inocente en el primer día del juicio

oral y público que se le realiza en la Segunda Cámara del Crimen a dos años de ocurrido el suceso.
Es más, dijo ante el tribunal, presidido por José Valerio e integrado por Pedro Funes yCarlos Díaz, que la noche del hecho no se hallaba en su casa porque había salido con otra mujer yregresó al hogar alrededor de las 7 luego de pasar la noche en un hotel alojamiento y pasarpreviamente por un pub de Godoy Cruz. El cargo que enfrenta el profesional tiene una pena que va de 10 a 25 años de cárcel. Tarqui, defendido por Oscar Dimas Agüero, declaró durante aproximadamente una hora, en lacual fue prácticamente bombardeado de por el fiscal Fernando Guzzo, quien le marcó puntos que nocerraban. Por ejemplo, hizo mucho hincapié sobre el funcionamiento del teléfono que Tarqui llevabaconsigo dando a entender que no queda muy claro que justamente esa noche no hubiera funcionado nirecibido llamadas. En la sala se hallaba la hermana de la víctima, quien vino desde Córdoba e hizoimportantes declaraciones a la prensa (ver aparte), las hermanas del acusado, una de las cuales loalojó en su finca de San Juan cuando estuvo prófugo, y otros familiares. El fiscal Guzzo realizó en la Corte un pedido de prórroga de la prisión preventiva con el finde que el médico no quede en libertad si el debate se extiende más de lo pautado. Para el magistrado resultaba inadmisible que Tarqui no hubiera actuado cuando vio el cuerpode su mujer en el cajón con un hematoma en el ojo que indicaba, al menos para un profesional comoél, que podía haber existido un hecho violento. Además le remarcó que cómo era posible que no sehubiera alertado de que algo anormal podía haber pasado cuando los familiares de la mujer, en lacasa velatoria desnudaron el cuerpo y detectaron más hematomas en distintas partes y allí mismoanunciaron que iban a hacer una denuncia. Guzzo no dejó detalle por preguntar, que eran sistemáticamente respondidos por Tarquirepitiendo exageradamente su "tristeza y dolor" ante la muerte de su esposa ocurrida en la viviendade ambos del barrio Fuchs el 12 de enero del 2008, aparentemente en su ausencia, "ya que dijo quehabía salido casi en forma simultánea con su hijo Álvaro en dos autos diferentes a la 1.30 y dejó asu esposa en casa sola. El se enteró de la muerte de su mujer al llegar a su vivienda a las 7 através de un vecino. Cuando pudo entrar vio el cuerpo ya tapado. También habló del carácter fuerte de su esposa y que en el 2006 tuvo exclusión del hogar "pero después volvimos a estar juntos" y admitió que discutían a tal punto que ella una vez le largóun zapatazo en la cara. Se refirió a enfermedades cardíacas que padecía su esposa dando a entender que murió aconsecuencia de ellas. Entró en contradicción con el cardiólogo Jury y esto motivó que el fiscalGuzzo solicitara un careo entre ambos. "Los puntos son que él nunca le pidió a Jury que fuera a sucasa para extender el certificado y que jamás tuvo una discusión posterior con él en relación conlo sucedido con el certificado". Un caso con muchos interrogantes El caso Tarqui como pasó a denominarse, tuvo una trascendencia mediática por tratarse de unprofesional conocido y por las características que rodearon la muerte de su esposa. Fue un hijo de la pareja quien halló el cadáver de su madre en la base de la escalera de sucasa y como la ambulancia tardaba, él la habría sujetado por las muñecas y la llevó al garaje paratrasladarla a un hospital. El caso aparentemente aparecía como una muerte natural ya que elcertificado de defunción extendido por el cardiólogo Juan Carlos Jury (ver aparte) sostenía comocausa de la muerte un problema cardíaco. Durante el velorio se oyeron los primeros rumores de que había algo extraño. Quien notó lasanormales lesiones fue una hermana de la víctima, Elba Nora Lucero(53), quien le manifestó esto acolegas de la víctima y a los hijos: que había notado detrás de la cabeza y en el ojo golpes ysangre. Luego del sepelio esta situación fue puesta en conocimiento del fiscal de Delitos ComplejosLuis Correa Llano, quien hizo exhumar el cadáver, y ordenó la necropsia. Al conocer el resultadoordenó el arresto de Tarqui como sospechoso del crimen. Este se escapó a San Juan, donde fuecapturado posteriormente. Pese a que la jueza de Garantías Alejandra Mauricio había negado trasestudios psiquiátricos y ambientales el arresto domiciliario a Tarqui, la camarista Liliana dePaolis de Aymerich, de la Sexta Cámara, se lo concedió.

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