Un caso de maltrato infantil sacudió a todo Uruguay, llegando a hacer que hasta el presidente se exprese al respecto. Un adolescente de tan sólo 15 años fue encontrado tirado en una zanja tras haber sido víctima de un crimen. El principal sospechoso: su padre, quien lo habría golpeado durante varios días hasta matarlo.
El crimen conmociona a Uruguay: golpeó a su hijo durante varios días hasta matarlo
El hallazgo del cuerpo de Jonathan Correa, un adolescente de 15 años, en una zanja generó una ola de indignación y dolor en todo el país vecino
El cadáver de Jonathan Correa fue encontrado el 6 de marzo pasado en el interior de una zanja. Inicialmente se pensó en un accidente, pero la autopsia reveló una realidad brutal: murió a causa de múltiples golpes que su propio padre le propinó de forma prolongada.
El caso ha sacudido a la sociedad uruguaya, que se pregunta cómo un crimen de estas características pudo ocurrir en un país que se enorgullece de sus políticas de protección infantil. La conmoción se extiende desde el barrio hasta las altas esferas del Gobierno, donde se reconocen fallas sistémicas que permitieron que la tragedia se consumara.
El crimen del adolescente
Aquella fatídica noche del 5 de marzo, una fuerte discusión entre Jonathan Correa y su padre, Jonathan Calero (37) escaló de manera irreversible. Según la reconstrucción de la Fiscalía, el hombre golpeó al adolescente con puños, patadas y un cable en el dormitorio familiar, mientras la madre y la hermana de n9 años permanecían en otra habitación.
Tras la golpiza, el padre ordenó al joven que se fuera a dormir. Horas después, descubrió que su hijo no respiraba. En lugar de pedir ayuda inmediata, cargó el cuerpo sin vida y lo arrojó a una zanja cercana, intentando simular una caída. La madre, al notar la ausencia, salió a buscarlo junto con el asesino. Al encontrar el cuerpo, intentaron reanimarlo sin éxito.
Pericias posteriores confirmaron que las lesiones internas eran tan extensas que el sangrado no pudo determinarse con precisión, y el cadáver del adolescente presentaba un tono morado por la violencia acumulada durante días de maltrato.
Jonathan Correa, descrito por compañeros y docentes como un alumno introvertido pero inteligente y responsable, compartía el hogar con su madre y su hermana menor, quien también sufrió las consecuencias del ambiente violento. Jonathan Calero, con antecedentes penales desde los 12 años y dedicado informalmente a la cría de perros pitbull, ejercía un control absoluto sobre la casa.
La madre había denunciado en 2024 al padre por violencia de género en al menos dos ocasiones, pero las medidas protectoras nunca se concretaron de forma efectiva. Tras el crimen, la hermana fue derivada al Estado junto con primos, mientras la madre enfrentó agresiones de vecinos que la acusaban de encubrimiento.
Jonathan Calero fue imputado por violencia doméstica agravada y homicidio especialmente agravado, delitos cometidos contra su hijo y en presencia de una menor. Se le dictó prisión preventiva por 180 días por el crimen y se solicitó una pericia psiquiátrica para evaluar su imputabilidad. La Justicia también investiga el posible rol de la madre.





