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El Barrio Los Alerces es “el lugar donde impera la ley del Lejano Oeste: o te pegan o te matan" según una vecina

Por Catherina Gibilaro

cgibilaro@diariouno.net.ar

El barrio Los Alerces II no ha tenido esta semana la fisonomía habitual. Al dolor de todos los vecinos se sumó una bronca incontenible que, lejos de dar paso al silencio, provocó diversas reacciones condenando el cruento asesinato que sufrió Saturnino Mamaní, un comerciante de Carrodilla.

Una mujer estaba cargada de mucha furia y lo reveló al aseverar: “Aquí no vino ningún intendente ni un concejal para darle el pésame a la familia de un trabajador. Lo hacen solamente cuando necesitan los votos, pero de nosotros y de nuestras vidas no les interesa nada”.
Agregó, describiendo la zona, llamada “triple frontera”, que es “el lugar donde impera la ley del Lejano Oeste: o te pegan o te matan. No tenés otra, así vivimos”.Seguidamente, les advirtió a los periodistas de Diario UNO de que “tengan cuidado, porque si les ven algo que les pueden robar son capaces de todo”, y remarcó, casi con lágrimas en los ojos: “Vos salís de tu casa y no sabés qué te puede pasar. Sin ir más lejos, yo estoy con custodia porque fui amenazada por un tipo que estuvo en el penal. La policía pasa, hace firmar su acto de presencia y se va. Vos quedás sola, librada a tu suerte. La otra que les queda a los vecinos después de lo que le pasó a Mamaní es que se compren armas para defenderse o se vayan. La mayoría vende sus casas porque es imposible vivir en estas condiciones”.La mujer, quien pidió no ser identificada, dijo que Mamaní hacía apenas dos meses que se había ido a vivir allí y que había abierto un minimarket tras trabajar una vida como albañil, y entonces reflexionó al decir que “mirá cómo terminó. Han arruinado a una familia que no le hacía mal a nadie. Al contrario. Todos lo conocían y era buenísimo, muy buena gente, y esto quedó demostrado en el gran acompañamiento que tuvo hace un rato. No faltó nadie, sólo los delincuentes que pululan por acá”.Muy conmovida, puntualizó: “Vos no sabés qué significa ver una familia que no tiene consuelo. Te destruye. Estamos verdaderamente a la deriva todos cuando sucede un caso de estos”. “Pero la brutalidad aquí es cotidiana. Hay tiros por todos lados y muchas veces terminás tirándote adentro de la acequia para esquivar los balazos. Y pensar que el comisario de Carrodilla dice que tiene todo bajo control.¿Qué cosa tiene bajo control? ¡Que me lo diga, porque si esto es control yo ya no entiendo más nada!”, cerró la mujer.El crimen de Mamaní La vecina recordó que “los balazos eran uno detrás del otro. Cuando salimos a ver qué había ocurrido el sábado pasado, mi yerno entró a la casa y encontró a la esposa en el baño y a él saliendo de allí porque pese a que estaba herido en el abdomen, quiso socorrerla. Estaba blanco como un papel. Mi yerno lo tomó del brazo y él le mostró los tres balazos que le habían tirado dos hombres para robarle. Él había entrado la camioneta y la mujer estaba cerrando el portón cuando fueron sorprendidos por los delincuentes, que los metieron en la casa. El pobre se resistió, y en realidad le tiraron 8 veces. Lo trasladaron al hospital Paroissien y de allí al Lagomaggiore, donde el lunes murió. Mamaní, recuérdelo, no es una crónica más, es cada uno de nosotros en riesgo”, concluyó muy apenada.

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