El crimen en Guaymallén de Linda Suárez (78), que terminó en la detención de su esposo Oscar Moragas (79), está prácticamente resuelto en cuanto a la autoría. Los investigadores aseguran que el hombre fue quien apuñaló en el cuello a su pareja. Por eso el sospechoso fue imputado por homicidio agravado por el vínculo, es decir que arriesga prisión perpetua.

Desde que ocurrió el hecho de sangre en el barrio Fe y Esperanza, ubicado en El Bermejo, Moragas está privado de su libertad. Primero fue trasladado al Hospital Central, donde le practicaron las curaciones correspondientes por los cortes que se realizó en las muñecas, con una clara intención suicida que no logró concretar.

Luego, en la mañana de este jueves, fue trasladado al Cuerpo Médico Forense (CMF) para que los peritos psicólogos definan si es imputable o no y a continuación fue llevado al Hospital Neuropsiquiátrico El Sauce.

"No me importa en absoluto si quedo libre o no. Solo sé que me quiero morir, que no quiero vivir sin ella" "No me importa en absoluto si quedo libre o no. Solo sé que me quiero morir, que no quiero vivir sin ella"

Fuentes judiciales detallaron que desde entonces el hombre repite una misma frase: "No me importa en absoluto si quedo libre o no. Solo sé que me quiero morir, que no quiero vivir sin ella". Esto coincide con la principal hipótesis que se estableció desde que ocurrió el crimen en Guaymallén: que se trató de un pacto suicida.

Al promediar la tarde del mismo jueves, trascendió que Moragas fue imputado por homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género y que permanecía alojado en una celda de comisaría 9ª.

Por su edad, es muy probable que le otorguen prisión domiciliaria, aunque para eso su defensa deberá completar algunos requisitos técnicos.

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Un crimen que sacudió a Guaymallén

Linda Suarez venía atravesando un grado avanzado de Alzheimer. Esto fue confirmado por vecinos y hasta por el médico que atendió a la pareja por última vez.

"Él se puso la mochila al hombro y la cuidaba todos los días. La sacaba a caminar por la vereda o se sentaban al rayo del sol", comentó una habitante del barrio.

Los investigadores creen que el amor de Moraga lo sumió en una profunda depresión al ver cómo empeoraba día a día su esposa de toda la vida -incluso en algunas ocasiones había que atarla- y esto llevó a que realizaran un pacto suicida.

Siguiendo esa línea, la fiscal de Homicidios Claudia Ríos tendrá la complicada tarea de completar la pesquisa: a priori, el asesinato de una pareja está calificado como homicidio agravado por el vínculo, delito que prevé la pena única de prisión perpetua.

Fuentes ligadas a la causa detallaron que podría agregarse un artículo que contempla "circunstancias extraordinarias de atenuación". ¿Cuáles serían esas circunstancias? Justamente la depresión de Moraga alimentada por el cuadro de salud de Suarez y el pacto suicida que quedó trunco gracias a la intervención de un nieto que pudo entrar a la propiedad antes de que se incendiara -el hombre prendió fuego una mesa-. En ese caso la escala penal bajaría de 10 a 25 años de cárcel.

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