En Benejúzar, un pequeño municipio de Alicante en España, María del Carmen García vivió una tragedia que marcaría para siempre su vida y la de su familia. En octubre de 1998, su hija Verónica, de apenas 13 años, fue abusada. Y la propia madre decidió hacer Justicia por mano propia años después.
El abusador de su hija recuperó la libertad y la madre decidió prenderlo fuego
La madre que vengó el abuso de su hija fue condenada por el ataque al violador, pero obtuvo beneficios rápidamente

La madre que vengó el abuso sexual de su hija.
El autor del abuso sexual que lo cometió con un arma blanca fue un vecino de la víctima, el albañil Antonio Cosme Velasco, conocido como Pincelito. El agresor fue condenado a 9 años de prisión y a indemnizar a la víctima.
Siete años después, el 13 de junio de 2005, mientras María del Carmen García esperaba el autobús cerca de una parada en la avenida Juan Carlos I, el destino le jugó una carta cruel.
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La venganza de la madre
Antonio Cosme, que disfrutaba de un permiso penitenciario, se acercó a ella y le preguntó con tono burlón: “¿Cómo está tu hija?”. Aquellas palabras provocaron un colapso emocional en la madre, que ya arrastraba años de tratamiento psicológico, miedo y amenazas en un pueblo que, en algunos sectores, había estigmatizado a la víctima.
En un estado de alteración, María del Carmen García se dirigió a una estación de servicio cercana, llenó una botella de plástico con nafta, entró en el bar donde el hombre se encontraba desayunando y le roció el combustible mientras le gritaba: “Esto es para que no me olvides”.
Acto seguido, la madre lo prendió fuego con un fósforo. Aunque el propietario del local y otros presentes intentaron apagar las llamas, Antonio Cosme sufrió quemaduras gravísimas (alrededor del 60% de su cuerpo) y murió días después en el Hospital La Fe de Valencia.
La mujer no huyó. Presa del pánico pero consciente de sus actos, confesó lo ocurrido a quienes la rodeaban y esperó la llegada de las autoridades. Fue detenida esa misma noche. Si bien en 2009 fue condenada a 9 años y medio de prisión por el crimen, luego le rebajaron la pena a 5 años y 6 meses al aplicarle la eximente incompleta de trastorno mental transitorio, reconociendo el impacto psicológico provocado por el reencuentro con el agresor de su hija.
La madre que vengó el abuso sexual de su hija ingresó en prisión en 2014 y 3 años después obtuvo la semilibertad, pudiendo salir durante el día y regresar a dormir. Cumplió su condena alrededor de 2018.