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Balazos. Al menos seis tiros hubo durante la persecución que empezó en Pueblo Diamante y finalizó en la calle Los Dos Álamos

Detalles de la fuga que no fue tragedia por casualidad

La cinematográfica persecución que hubo el jueves, cuando el conductor de un Peugeot 306 evadió un control de rutina y dos policías lo empezaron a seguir, no terminó en una tragedia de casualidad.

El relato de los policías Juan José Porras y Sergio Aguiar de la Unidad Motorizada de Acción Rápida fue elocuente: "El hombre viajaba en su auto a más de 120 kilómetros por hora, efectuó dos disparos a la altura de la calle Sueta, casi choca contra un Renault 4 en la Rotonda de la Copa y encima se cruzó de carril en la ruta 146 para descartar el arma que había utilizado. El final fue el vuelco que de milagro no le costó la vida".

Para los policías, que tienen varios años dentro de la Fuerza, no fue una experiencia común. Es que no es habitual que durante una fuga el conductor del auto efectúe disparos contra el personal policial. "Al llegar a la calle Sueta, el hombre hizo una maniobra, puso de costado el auto, nos apuntó y disparo por lo menos dos veces", recordó Porras.

El policía no lo dudó, disminuyó la velocidad de su moto, sacó su arma y disparó cuatro veces con el objetivo de reventar una llanta y detener la carrera criminal que se inició en calle Formosa e Independencia.

"No sospechamos nunca que llevaba un arma", dijo Aguiar. Lo cierto es que al llegar a la ruta 146, el Peugeot se cambió de carril y sobre la metalúrgica Tassarolli, el conductor arrojó el arma. En la persecución Porras incluso perdió su casco, que quedó tirado sobre esa ruta.

El final fue en calle Los Dos Álamos cuando el auto cayó al canal y el delincuente saltó ágilmente para escapar pero fue atrapado. Allí para sorpresa de todos exclamó que "no quiero ir preso".

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