SAN RAFAEL- La pareja de amantes acusada de matar a martillazos y con una daga al marido de la mujer, fue condenada por la justicia a la pena de prisión perpetua por el homicidio de Sergio Magallanes.
La condena se dictó esta tarde y estuvo a cargo del tribunal de la Segunda Cámara del Crimen, presidida por Raúl Rodríguez y completada por Aroldo Gorri y Jorge Yapur.
De esta forma, Selva Concha Riquelme y su amante Raúl Campos, fueron condenados a prisión perpetua, condena que les impone un mínimo de 35 años recluidos en la cárcel, antes de aspirar, si se cumplen varios requisitos, a una libertad.
Magallanes era un vigilador privado de 43 años y pareja de Riquelme, quien se dedicaba a juntar cartones. La noche del 14 de setiembre de 2010 fue encontrado muerto en su cama de la casa de calle Aristóbulo del Valle. Le habían golpeado la cabeza con un martillo varias veces y con una daga lo habían apuñalado en el pecho, lesión que le perforó el pulmon y que fue, finalmente, la que le provocó la muerte.
Campos confesó el crimen en sede policial pero en el juicio, aunque volvió a admitir ser el autor del crimen, cambió el papel de su amante. Mientras en un principio dijo que el homicidio fue planeado con ella, ahora afirmó que la mujer no sabía nada.
Ese fue sólo uno de los condimentos del caso, ya que mucho se debatió sobre detalles, por ejemplo si fue la mujer quien le dejó abierto el candado del portón, si el crimen había sido planeado, si hubo un mensaje de texto (no figuraba en la planilla que mandó Telefónica) de ella hacia él diciendo que el marido “estaba durmiendo”, como avisándole de que todo estaba listo. Además, un vecino que testificó dijo que en otra oportunidad había visto entrar al domicilio, cuando el marido no estaba, una moto negra como la de Campos, aunque no pudo decir si era él porque iba con el casco puesto. Estos y otros detalles hicieron del juicio un caso especial. Seguramente la sentencia será apelada a la Corte.
El fiscal Víctor Hugo Giambastiani había pedido la perpetua para ambos, en tanto que el defensor Diego Sierra pidió la pena mínima de la figura de homicidio simple para su defendido Campos, mientras que Ariel Lizardez pidió, previo a la sentencia, la absolución de culpa y cargo de la mujer.
Sierra hizo su alegato señalando que “es claro que fue un homicidio pasional, una especie de emoción violenta que le hizo perder el juicio”. El letrado indicó que no está acreditado que estuvieran complotados ni que Selva hubiera dicho que le iba a dar una pastilla. Dedicó un párrafo especial para argumentar en contra de la calificación de alevosía del crimen, señalando que se trataba de un homicidio simple, por lo que pidió, atento a la colaboración que siempre mostró Campos, la pena mínima para ese delito.
Por su parte Lizardez, abogado de la mujer de la víctima, manifestó que no hay pruebas en contra de su defendida y comentó que el forense manifestó que no se hizo análisis alguno para saber si a Magallanes le habían dado un somnífero para dormirlo, error que atribuyó a la instrucción, que estuvo a cargo del Primer Juzgado de Instrucción.
Tras un cuarto intermedio, el tribunal finalmente falló por la prisión perpetua para ambos amantes, cerrándose así, al menos en esta etapa, este crimen que sorprendió por su violencia y por el hecho de la condición de amantes de los acusados.
