Jeremías Silva (26) fue penado por la Primera Cámara del Crimen. Está sindicado en el crimen de Piti Aguilar, ocurrido en Las Heras a fines de 2015.

Condenaron a 13 años de prisión al asesino de un joven de 15 años

Por UNO

A casi un año y medio del asesinato de Piti Aguilar, un adolescente de 15 años baleado en Las Heras, la Justicia condenó con una pena cercana a la mínima al principal sospechoso que tiene el caso.

Casi un mes duró el debate oral y público en la Primera Cámara del Crimen por el crimen de Víctor Alexander Aguilar Ortiz. A mediados de la semana pasada, se realizaron los alegatos y la fiscal de Cámara Laura Rouselle solicitó una pena de 13 años de prisión por homicidio agravado por el uso de arma de fuego. En tanto que la defensa pidió la absolución del imputado.

Finalmente, este lunes el tribunal presidido por Víctor Comeglio condenó a Jeremías Israel Silva Guajardo (26) a 13 años de prisión, una pena cercana a la mínima que el Código Penal estipula para esa calificación legal.

Silva continuará tras las rejas como lo viene haciendo desde enero de 2016, cuando fue capturado por las autoridades policiales en la localidad de El Bermejo, en el departamento de Guaymallén.

De todas formas, los familiares de la víctima fatal sostienen que este hombre no fue el único que actuó en el asesinato del joven y pidieron que continúe la investigación por el hecho.

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El homicidio tuvo lugar el 21 de noviembre de 2015 en el barrio Matheu, en Las Heras. El entonces fiscal departamental Fernando Giunta sostuvo en su investigación que Piti tuvo un cruce con un joven de una edad cercana a la suya. Este último pidió ayuda de su hermano, Jeremías Silva, quien terminó baleando en el abdomen al chico de 15 años.

La investigación avanzó rápidamente gracias a testigos que escucharon a Aguilar minutos antes de morir decir que lo había matado el Jere. Incluso otra persona aseguró en el expediente que había visto al ahora condenado merodear por la zona en los momentos previos al ataque armado.

La pesquisa se reforzó gracias escuchas telefónicas que ordenó el fiscal Giunta, en busca de dar con el paradero del sospechoso -en un momento creyeron que había escapado de Mendoza-.

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