El Tribunal en lo Criminal N°1 de Quilmes condenó a 30 años de prisión a Sebastián Abel Figueroa, un hombre de 40 años oriundo de Mar del Plata y radicado en Ezpeleta Oeste, tras comprobarse su autoría en una secuencia de cuatro ataques sexuales y robos cometidos entre 2010 y 2013 contra adolescentes y jóvenes adultas.
Cómo era el modus operandi del abusador serial que aterrorizó a adolescentes por años: "Me dijo que era mi culpa"
Sebastián Abel Figueroa atacaba a adolescentes y jóvenes bajo un mismo modus operandi de amenazas con armas, robos y secuestros al paso. La coincidencia de perfiles en la Suprema Corte bonaerense resultó determinante para juzgarlo en un fallo inédito.

La sentencia, dictada por los jueces Fernando Ernesto Celesia, María Cecilia Maffei y Analía Verónica Reyes, sienta un precedente para la justicia de la provincia de Buenos Aires: representa el primer caso en el que la individualización y condena de un agresor sexual serial se sostiene directamente a partir de la comparación de perfiles genéticos almacenados en el Banco de Datos Genéticos de la Suprema Corte de Justicia bonaerense.
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La acusación impulsada por la fiscal María de los Ángeles Attarian Mena permitió dar por probada la responsabilidad de Figueroa en los hechos a partir de la articulación de los relatos de las víctimas, peritajes médicos e informes forenses.
La huella genética que desmontó una década de impunidad
El historial judicial de Figueroa registraba un antecedente en 2016, cuando recibió una pena de 3 años de prisión en suspenso por un caso de abuso simple en concurso con privación ilegítima de la libertad ocurrido en 2015. Sin embargo, tras quedar detenido en noviembre de 2023 por otra causa, los investigadores cotejaron sus datos en el sistema provincial.
El perfil genético del imputado, extraído en 2019, coincidió de forma irrefutable con las evidencias biológicas preservadas en los expedientes de cuatro abusos cometidos años atrás en el partido de Quilmes. El entrecruzamiento de muestras archivadas confirmó la existencia de un patrón criminal sistemático.
Cuatro ataques y secuelas de pesadillas y aislamiento
Las pruebas presentadas en el debate oral reconstruyeron el accionar del imputado, marcado por la interceptación en la vía pública, el uso de armas y el traslado de las víctimas a zonas descampadas:
- Julio de 2010: Una joven de 18 años caminaba hacia su trabajo un domingo por la mañana cuando Figueroa la abordó, le quitó la mochila y la amenazó colocándole un cuchillo en el cuello. Bajo intimidación, la hizo caminar ocho cuadras hasta una escuela donde abuso de ella durante más de dos horas. "Me dijo que todo había sido mi culpa y que si contaba algo iba a matar a mi hermano", recordó la víctima, quien permaneció dos años aislada a causa del trauma.
- 31 de enero de 2012: El agresor engañó a una adolescente de 15 años con retraso mental moderado para llevarla a dar un paseo en moto. La condujo a un descampado donde la sometió a un ataque de extrema violencia física y sexual con el uso de un elemento contundente. La joven regresó a su casa con severos traumatismos y lesiones en el cuerpo.
- 23 de abril de 2013: Figueroa abordó a una niña de 13 años que se dirigía al colegio. Con el pretexto de estar buscando a la policía, la amenazó por debajo de la campera con un arma de fuego oxidada, obligándola a caminar abrazada a él. La trasladó a un terreno baldío cercado por un alambrado, la abusó y le robó el teléfono celular. Las secuelas psicológicas del ataque derivaron en la pérdida del año escolar de la menor.
- 29 de diciembre de 2013: Una joven de 18 años fue interceptada al salir de un almacén. Figueroa la agarró del brazo, le apoyó un cuchillo en la espalda y la obligó a caminar hacia un terreno baldío para agredirla. Antes de escapar, le ordenó quedarse inmóvil y contar hasta diez.
Juicio, rechazo de eximentes y un prontuario abierto
Durante el desarrollo del debate oral, el acusado intentó justificar su conducta alegando un consumo problemático de estupefacientes iniciado en su adolescencia. No obstante, las pericias forenses desestimaron cualquier cuadro de intoxicación o síndrome de abstinencia al momento de los hechos.
En sus palabras finales ante el tribunal, Figueroa pidió perdón a las víctimas. Los magistrados valoraron la contundencia de la prueba genética y la solidez de los testimonios, disponiendo que cumpla su condena alojado en la Unidad Penal N°28 de Magdalena.
En tanto, fuentes judiciales confirmaron que la investigación sobre el accionar de Figueroa no está cerrada, ya que se analizan otras causas en trámite para determinar si está vinculado a nuevos episodios de abuso sexual en la región.
En pocas palabras
- Condena: Sebastián Abel Figueroa fue sentenciado a 30 años de prisión por cuatro ataques sexuales y robos.
- Prueba clave: La comparación de perfiles genéticos con el Banco de Datos de la Suprema Corte bonaerense fue crucial.
- Modus operandi: Los ataques incluían amenazas con armas, robos y secuestros al paso de jóvenes y adolescentes.