Por primera vez tras cinco años la causa de Gisela Gutiérrez, la joven madre de 24 años que está desaparecida, tiene avances concretos. Testimonios que derivaron en nombres. Nombres que terminaron en detenciones e imputaciones bajo la hipótesis de que la joven que vivía en La Favorita fue asesinada.

En los primeros días de noviembre se emitió una recompensa de $500.000 para quien aporte datos concretos que colaboren con la causa. Esto impactó en los dos expedientes que tiene el caso de la chica desaparecida: el federal y el provincial.

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En la Justicia Federal se aportó el dato de que un hombre habría matado a Gisela Gutiérrez y habría arrojado el cadáver a un chiquero en la zona de La Favorita. Allí se realizaron varios rastrillajes donde se encontró material orgánico que está siendo analizado por laboratorio –pueden ser restos de la joven desaparecida como vegetal o animal-.

En paralelo, en la Justicia provincial se presentaron cuatro testigos de identidad reservada que aportaron una nueva versión ante el fiscal de Homicidios Carlos Torres. Con estos elementos, el magistrado decidió ordenar una serie de detenciones.

El investigador judicial sostiene que entre los últimos minutos del 20 de julio de 2015 y la madrugada del día siguiente –un día después del que la familia la reporta como desparecida- la mujer estaba con tres sujetos en una casa de La Favorita. En esa instancia, uno de los hombres quiso tener relaciones sexuales con la mujer y como ella se resistió, la asesinó.

Héctor Emilio Días Tejera, a quien en la zona conocen como Negrucho, le efectuó un disparo en la cabeza según el fiscal. Todos esto en presencia de otros dos hombres, cuyos nombres se reservan por pedido de la Justicia. Luego, el supuesto autor del crimen y uno de sus cómplices llevaron y enterraron el cadáver en el puesto Los Pinos, ubicado en las inmediaciones del dique Frías.

De hecho, en ese lugar de La Favorita se realizó un rastrillaje la semana pasada donde se encontró un resto óseo y un bretel blanco, entre otros elementos.

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Lo cierto es que bajo un estricto hermetismo, el fiscal Torres ordenó la detención e imputó al Negrucho por homicidio agravado por el uso de arma de fuego. En tanto que los otros dos sospechosos fueron formalizados por encubrimiento agravado y no están privados de su libertad ya que se trata de un delito excarcelable -la pena que arriesgan es de 1 a 6 años de cárcel-.

Fuentes judiciales adelantaron que en las próximas horas el magistrado realizaría el pedido de prisión preventiva para que un juez analice si las pruebas en el expediente son suficientes para sostener la detención.